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[Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Sailor R el Dom Feb 07, 2016 11:58 pm

Mila escribió:Al fin me puse al día con tu rol!, jajaja, me encantaaaaaaa <3
y..no se si creerte que elegiste el nombre "Amelia" solo porque te gustaba (cof cof rol cof cof) jajajajaja
espero tu actualización! :)

Jajajajaja lo de Amelia fue solo una coincidencia xD
Gracias! Pronto actualizaré jeje
Ps: Aceptalo lees las líneas Rumple como él lo hace 
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Mila el Lun Feb 08, 2016 12:00 am

jajajajajajaja of course, deary!
soy fanatica de OUT :$.
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Sailor R el Lun Feb 08, 2016 12:19 am

Mila escribió:jajajajajajaja of course, deary!
soy fanatica de OUT :$.

Jajajajajajajaja, al fin alguien lo entendió en su totalidad 
Por eso mismo me está tomando tiempo escribir(seré sincera, aun no he escrito nada xD. Solo estuve haciendo un dibujo que lo mostraré en el sgte cap; estate atenta ), además que ya pronto.le daré fin  Risa
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Mila el Lun Feb 08, 2016 12:59 am

Voy a estar pendienteeeee, y si...cada vez que leo Reina de Corazones me imagino a Cora xD
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por sailor.kote.moon el Lun Feb 15, 2016 5:28 pm

que lindo esta mas interesante...
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Sailor R el Dom Feb 21, 2016 2:59 pm

Capítulo XXIII

¿Aliados o enemigos?





Era un nuevo día; en la escuela preparatoria Juuban, faltaba poco para que tocase el timbre de inicio de clases. En el salón 5-1 los alumnos, algunos fuera de sus asientos, conversaban entre ellos.

-Buenos días a todos, regresen a sus asientos- dijo la maestra al ingresar al salón, rápidamente ellos se sentaron, para luego escuchar atentamente.

Entre los alumnos se podían apreciar a Amy, sentada primera en la fila del lado de la ventana, tras asientos más atrás estaba Serena. Mina y Lita se encontraban en las siguientes 2 filas.

-Veamos, parece que otra vez tenemos ausente a…- la maestra se detuvo al escuchar la puerta abrirse.
-Disculpe, ¿Puedo ingresar?- dijo la alumna en la puerta.

-Por supuesto, la clase ya va a comenzar señorita Mujona-

Aquel apellido mencionado alarmó de cierto modo a Serena y las demás, de inmediato Mio entró dando unos pasos al salón. Su mirada demostraba cierta soberbia que pasó desapercibida por los demás, se dirigió al asiento vació que se encontraba en la último lugar de la primera fila, donde se encontraban Serena y Amy. Cuando paso por el lado de la rubia de chonguitos, se detuvo y dijo en voz baja:-Tenemos que hablar, a solas…- Lo extraño es que parecía que todo alrededor se hubiese detenido, dejando una atmósfera de energía negativa; Serena al notarlo se sorprendió, vio hacia todos lados confundida “¿Qué es esto? ¿Qué está pasando?” –Qué hiciste…- dijo parándose. Pero al hacerlo, todo había vuelto a la normalidad, más bien como si nada hubiera sucedido.

-Señorita Tsukino ¿Todo en orden?- dijo la maestra al verla, asimismo todos la observaron intrigados por lo que le pasaba. Incluso Amy, Lita y Mina

-Eh…estoy bien, disculpe- respondió Serena sentándose. “Habrá sido mi imaginación ¿?” pensó intrigada, mientras tanto Mio la observaba con una vil pequeña sonrisa sentada en su puprite.

*************************************************************************

Amelia se encontraba en su habitación, pareciera llorar desconsoladamente. ¿Qué habría pasado?
“-Lo siento, pero no puedo seguir haciendo esto…-”

De rodillas a un lado de su cama, tapaba su rostro con sus manos que estaban humedecidas con sus lágrimas. Al parecer ella había perdido algo muy importante, y tan solo con recordarlo le causaba demasiado dolor.

Un soldado caminaba por los pasillos, haciendo guardia como era lo usual, pero algo lo hizo detenerse; escuchó un llanto  que parecía salir de la recámara principal del Palacio. Intrigado siguió aquel lloriqueo, se trataba de la habitación de la Reina. Su rostro demostró preocupación y se acercó rápidamente a la puerta, casi por un impulso estuvo a punto de abrirla, pero se detuvo sosteniendo con una de sus manos la perilla de color dorado. Se trataba de Kado, aquel soldado que había conocido a la Reina cuando recién había ascendido al trono. En ese momento recordó esa amabilidad y dulzura que la Reina le había demostrado, sin embargo no entendía qué estaría causándole tanta tristeza.

Se armó de valor y tocó la puerta tímidamente. –Ehmm…su majestad… ¿Se encuentra bien?- dijo él.
En el interior de la habitación la Reina escuchó aquella voz que se le hizo conocida, intentó dejar de llorar tratando de secar sus lágrimas, sin embargo parte de su maquillaje se había corrido, dejando unas oscuras líneas que trazaban sus mejillas. –Estoy bien…- dijo en voz baja. En ese momento, Kado sin quererlo hacer(o tal vez sí) abrió la puerta, lo cual incluso a él le sorprendió, nervioso y a la vez ligeramente sonrojado se alejó de la puerta. –Disculpe su majestad, no debía haber hecho eso…- dijo avergonzado con los ojos cerrados.

-Para nada, agradezco que te preocupes por mi…- dijo ella con un poco más de seguridad –Ehm…Kado ¿cierto?, si quieres puedes pasar…-

Kado al escucharla no solo le sorprendió lo que le dijo, sino también “Recuerda mi nombre…” –Ehh…si…- con timidez ingresó a la habitación y pudo verla sentada en el regazo de su cama, acomodando su largo cabello rojizo hacia un lado. Se ruborizó ligeramente y dio unos pasos hacia adelante. La Reina levantó la mirada y le sonrió. -¿Estás bien?- le preguntó al verlo de cierto modo paralizado. Ella hizo una seña de que podía acercarse.

-Eh, sí, es solo que…pues…- dio unos pasos más hasta llegar a su alcoba y se sentó a su lado manteniendo cierta distancia. -¿Qué hay de usted?...se… ¿Encuentra bien?-

La Reina al escuchar su pregunta, bajo la mirada. Kado al percatarse sabía que no debía haberle preguntado eso. –Digo…solo si…ehm…-

-Estoy bien…en serio, no es nada- le contestó arrimándose delicadamente hasta quedarse junto a él, esto puso algo nervioso a Kado, pero a la vez parecía hacerlo sentir… (su corazón comenzaba a palpitar con mayor rapidez)

-¿Estas segura?, si me permite decirle…las lágrimas no asientan con su bello rostro. Usted es la Reina, no debe permitir que nadie la lastime…- “¿por qué dije eso?” Asimismo Kado también se sentía algo confundido.

La Reina se sorprendió al escucharlo, pues nunca antes alguien le había dicho algo parecido. Sin embargo aquellas palabras la reconfortaron, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro y miró a los ojos a Kado.

-…Gracias, nunca antes alguien me había dicho eso…realmente te lo agradezco…- le dijo acomodando su cabeza en el hombro del avergonzado soldado. Pero al verla mucho más animada, no pudo evitar mirarla con ternura.

-Por cierto, mi nombre es Amelia, si quieres puedes llamarme así…-

-Amelia…suena al nombre de un cuento de hadas, es muy bonito…-

*************************************************************************

Las clases terminaron, los alumnos salían de la escuela para regresar a sus hogares. Serena y las demás chicas caminaban juntas, pero acompañado por un inusual silencio entre ellas.

“No logro entender, por qué habrá dicho eso…acaso ella lo causó… ¿Por qué nadie más lo vio?” pensó Serena con cierta mirada de angustia.

“Ahora que Mio ha regresado, qué sucederá. Definitivamente ella es parte de nuestros enemigos, pero… ¿Por qué?” se preguntaba Ami.

“Debía haberlo sabido desde un principio, no era quien aparentaba ser. ¡Demonios! Cómo no me di cuenta…” Lita con enojo golpeó sus puños uno contra el otro.

“Pero, si lucía tan amable, ¿Cómo es eso posible?...será que debemos tener cuidado de ella ¿?”
Las chicas estaban muy preocupadas, no sabían que esperar de ella. Sin embargo desconocían lo que le había sucedido.

-Ehm!, chicas…tengo que regresar ahora mismo a mi casa, mi mamá me dijo que debía ayudarle con las compras. Nos vemos luego-  Serena rompió el silencio avisando a sus amigas que debía retirarse de inmediato (lo cual no era usual). Rápidamente se alejó dirigiéndose a su casa.
-Pero, Serena…- Ami quiso decirle algo, pero ella ya estaba lejos.

-¿Qué extraño? Serena no es de actuar así…- dijo Minako

-Esperemos que este bien, además actuó muy extraño en el salón…acaso será…- dijo Lita

-Creo que sería bueno reunirnos en el Templo…- dijo en adición Ami

-Si- asintieron Lita y Mina.

-¡Chicas!- las llamó Rei acercándoseles. -¿Y Serena?- preguntó al no verla.

-Acaba de irse- respondió  Lita

-Hum, ¿Sucedió algo?- con intriga Rei

-Pues, vamos al Templo, ahí te lo explicaremos…- dijo Ami

-Está bien-

-Dejaré un mensaje a Serena para que también vaya- agregó Mina

-De acuerdo, vamos-

************************************************************************

Mientras tanto, Serena  caminaba en dirección a su casa, seguía pensando en lo que le había sucedido en la escuela. Pero no se había percatado que alguien la estaba siguiendo sigilosamente.
-Ya llegué mamá- exclamó Serena cerrando la puerta y quitándose los zapatos para ir hacia la cocina.
-Qué bueno que llegaste hija, ¿me ayudas a arreglar la mesa?...preparé tus bollos favoritos- dijo su madre alegremente.
-Claro mamá, déjame cambiarme. Ya regreso…- dijo subiendo por las escaleras apresuradamente, hasta llegar a su cuarto. *suspiró profundamente* recostándose en la puerta. “Necesito olvidarlo…”

-Serena, ya llegaste. Recibí un mensaje de las chicas, se van a reunir en casa de Rei- dijo Luna sentada en su cama.

-Está bien…- dijo Serena cambiándose con rapidez, manteniendo una actitud algo distante.
-Serena, Serena. ¿Me escuchas?, Serena… ¿Qué te pasa?- le pregunto Luna al no escuchar respuesta de su compañera.

-Estoy bien Luna, hablamos luego ¿sí?  Voy a almorzar…- le contestó la rubia saliendo inmediatamente de la habitación.

-¡Hum! Otra vez anda distraída, ¿Ahora qué le estará sucediendo?- se preguntó Luna dando un estirón, luego saltó hacia el  piso y caminó hacia la ventana. –Supongo que…ya averiguaré qué le pasa- dijo resignada.

En las afueras, Mio pasaba por la misma calle hasta que se detuvo a observar la casa de Serena. –Hum! Con que aquí era…- dijo sonriendo vilmente.

Serena después de almorzar subió a su habitación, probablemente a descansar. Entra y cierra la puerta rápidamente pensativa, pero fue interrumpida por una fémina voz.
-Hasta que al fin llegaste-

Era Mio, quien se encontraba en la habitación de Serena sentada levemente en una cómoda frente a su cama.

-¿Qué…haces aquí?- exclamó Serena muy sorprendida. ¿Cómo es que había entrado allí? ¿O era una ilusión?

-¿Qué sucede?... ¿acaso…te asusté?- dijo la pelinegra riendo.

Definitivamente ella no era una ilusión, sin embargo había algo extraño en Mio. De cierto modo lucía diferente, tenía puesto un vestido púrpura con estampado en forma de  hojas pequeñas, una chaqueta de mangas ¾ color negra y unas mallas oscura que cubrían sus piernas. Un ligero mechón color púrpura recorría un lado de su cabellera.

-¿Qué es lo que quieres?- preguntó Serena algo insegura, pues se mantuvo casi recostada en la puerta.
-Pues…solo quiero hablar contigo- dijo sonriendo maliciosamente –Vamos acércate…no pienso hacerte nada- dijo riendo por lo bajo.

Serena no parecía convencida por lo que le dijo, pero no podía seguir demostrando miedo. Si realmente decía Mio la verdad, no tendría de que preocuparse. Al menos no por el momento. “Si sucede algo, le avisaré a las chicas”. Dio unos pasos hacia adelante con timidez, apretando ligeramente su estómago con su brazo izquierdo.

De pronto una extraña niebla cubrió a Mio haciéndola desaparecer, antes de que Serena pueda reaccionar, esta apareció nuevamente al lado de la puerta y puso el seguro.

-No te alarmes querida, solo me aseguro de que nadie nos interrumpa-

Serena no comprendía cómo es que Mio había hecho eso, fue como si fuera ¿magia? Acaso eso ¿era posible?
-¿Cómo hiciste eso?- fue lo único que dijo.

Mio solo soltó una pequeña risa y se sentó en la silla giratoria que estaba al lado del escritorio.

-Pues…creo que sería un poco difícil de explicar- dijo, pero sonriéndole a… Rumpelstiniskin ¿? Así es, él se encontraba presente en la habitación, pero solo ella podía verlo. Serena volteo hacia donde ella observaba, pero no había nadie. “A quién está viendo”, pensó intrigada.

-Bien, comencemos…sé que tal vez, pues ya sabes. Hemos tenido un pasado algo tumultuoso, pero  tuve una razón para hacerlo…y por eso mismo, quería hablar contigo. Pues creo que tengo “cierta información” que…te sería de utilidad…-

-¿De qué hablas?- dijo Serena, después de escucharla.

-Pues…hablo de la Reina…- al mencionar eso ella no pudo evitar apretar sus puños disimuladamente.

Serena se sintió algo sorprendida por lo que Mio había mencionada: -Pero…no entiendo, ¿Por qué me quieres decir esto?... ¿No eres uno de ellos?- se puse de pie sobresaltada –Mio, si esta es una de tus trampas, ¡Ya es suficiente!, ya has lastimado a muchas personas, no permitiré que lo sigas ha…- Serena se quedó sin habla, como si alguien la hubiera paralizado. “¿Qué? No, no puedo moverme…- Observó que Mio había levantado una de sus manos, señalándola. “Ella hizo…”

-¡Será mejor que te calles, si yo quisiera, tú ya no existirías ¿Me entendiste?...a diferencia de ti yo no necesito ningún ridículo atuendo para tener poderes!…es más ¡Esto que ahora yo poseo! *dijo apretando sus manos* - ¡Esto es verdadera magia, en cambio tú. Crees ser muy fuerte,  pero la verdad es que…*se acercó a Serena,  quien aún permanecía paralizada. -…Tienes miedo- le dijo al oído, como un susurro.

“Ya la asustaste suficiente ¿No crees, querida? Jijijiji”



Menciono el Señor Oscuro acercándose con una sonrisa macabra en su rostro.

-¿Tú crees?...- dijo Mio volteando la mirada hacia Rumpelstinskin. Serena no solo se quedó pasmada por lo que ella le había dicho al oído. Seguía sin comprender ¿A quién le estaba hablando Mio? ¿Acaso estaba loca?

-Bueno, supongo que eso será todo por el momento…si tienes interés por saber más, solo di mi nombre jajaja- una niebla de color púrpura oscuro la cubrió por completo hasta desaparecer.
Serena había recuperado la movilidad de su cuerpo, aún pasmada por lo sucedido permaneció de pie tratando de procesar lo que había experimentado. ¿Cómo es que Mio había obtenido esos poderes? ¿De verdad estaría dispuesta a ayudar? ¿Por qué? Eran algunas de las preguntas que se hizo; sin embargo sabía muy bien con quienes podía hablar sobre esto.  Salió rápidamente de su habitación con intenciones de dirigirse al Templo Hikawa.

*************************************************************************

Mientras tanto en el oscuro Reino, todo parecía estar muy calmado y silencioso. Inclusive la Reina, se había encerrado en sí misma, en sus pensamientos. ¿Qué es lo que había causado esto? ¿Acaso se sentiría arrepentida por algo?

Había pasado unos años desde la separación de Amelia y Adrien; el tiempo había ayudado a superar aquel rompimiento, sin embargo aquel soldado llamado Kado se mantuvo a su lado en todo momento como un fiel amigo o tal vez algo más…

En los jardines del palacio, la Reina se encontraba paseando por los alrededores algo pensativa, hasta que escuchó una voz conocida.

-Su majestad…- *hizo una reverencia* al estar aquel soldado a solo unos metros frente a ella.

-Me pregunto cuántas veces tengo que decirte que no es necesario que hagas eso…- dijo la Reina
poniendo sus brazos en forma de jarrón. Y dando unos pasos hacia Kado, mirándolo a los ojos.

-Ya lo sé…pero no puedo evitarlo- dijo sonriente quien poco a poco se le acercaba mucho más.

Kado estaba a punto de tomar su mano, pero fue interrumpido por ella al preguntarle:

-Y bien… ¿Qué querías decirme?- dijo con una sonrisa amistosa.

-Eh…pues, lo que pasa es que…- Kado estuvo intentando decirle a Amelia algo durante mucho tiempo, pero aún no había atrevido a hacerlo. Pensó que esta vez se armaría de valor para al fin lograrlo.
-Pues, ¿Quería saber cómo has estado?- fue lo único que dijo, desviando tontamente lo que realmente quería decir.

-Ah!, pues bien…- contesto Amelia algo intrigada por la actitud de Kado -¿Te pasa algo?-

-¿Qué? No, estoy bien…es solo que, ehm! Quería hablar contigo…-

-Oh!, está bien…entonces, ¿Qué quieres decirme?-

Kado quedó en silencio por un momento, no sabía que decirle. ¿Sería capaz de confesarle sus sentimientos o no?

-Ven conmigo…- sin pensarlo más la tomó de la mano y la llevó hacia un lugar más privado, con el fin de que nadie los vea o interrumpiera. Amelia se sintió algo confundida ante la actitud de Kado, pues nunca antes la había tomado de la mano.

*************************************************************************
En el Templo Hikawa:

Serena contó a las chicas lo que había sucedido, quedando sorprendidas por lo que les dije:
-No entiendo, cómo es que ella pudo hacer eso…- dijo Lita

-Serena, definitivamente no puedes confiar en ella, lo más probable es que sea una trampa- insistió Mina apoyando sus manos en la mesa.

-Además, sigo sin entender cómo es que Mio ha obtenido esos poderes…acaso es ella una especie de ¿bruja?- comentó Amy

Rei había permanecido en silencio mientras las demás hablaban hasta que decidió intervenir diciendo: -Chicas, debemos tener cuidado… tal vez no parezca creíble, pero Mio debe estar utilizando una especie de magia negra…-

-¿Magia negra?- preguntó Lita

-Oye Rei, ¿no crees que eso suena muy descabellado?...o sea eso solo pasa en los cuentos ¿no?- mención Mina con un leve risa nerviosa –O… ¿Me equivocó?-

Por un momento todas quedaron en silencio…

-Pero no solo eso chicas… mientras hablaba conmigo, Mio actuaba muy extraño, cómo si hablara con alguien más…pero no había nadie-

-¿Hablaban de mí?-

Sorpresivamente Mio apareció ligeramente apoyada en una cómoda donde habían varios muñecos de peluche, entre ellos un gran oso de color naranja. Todas quedaron sorprendidas e inclusive algunas de ellas se pusieron de pie.

-¿Qué haces aquí, Mio?- dijo Lita a la defensiva.

-Ay tranquilas, solo me pareció haber escuchado mi nombre… ¡Qué acaso no saben que es de mala educación hablar a las espaldas de otros!- dijo con cierta burla.

-¿Qué es lo que quieres?- dijo Rei viéndoles fijamente. “¿Qué es esto? Ella despide una aura muy extraña…maligna, nunca antes había sentido algo asi…”

-Hola Rei, tiempo sin verte…y dime ¿Cómo está tu noviecito?- dijo sarcásticamente.

Aquellas palabras hizo de un momento a otro hizo volver a su memoria algo que no había podido recordar hasta el momento.

“Uyyy, lo siento era tu noviecito” “Y dime, por qué no me muestras tu hermoso corazón”
“…Ya veremos qué planes tiene para ti la Reina jajajaja…”

-¡Tú fuiste, no es así! ¡Tú me hiciste eso!- gritó furiosa, las chicas no entendían aquel cambio de actitud tan agresivo por parte de Rei.

-Oh! ¡Con qué ya lo recordaste!...No crees que es demasiado tarde querida, además supongo que…ya
recuperaste tu corazón ¿no es así? ¿Por qué sigues molesta, acaso ya no lo superaste?- dijo riendo.

-Cómo te atreves…- dijo Rei apretando sus puños a punto de ir hacia Mio, pero fue detenida por Amy. -Tranquila Rei, solo intenta provocarnos.-

Luego volteo a ver a Mio y dijo firmemente:

-Mio, Dinos de una vez ¿Qué es lo que quieres?-

-Está bien, pero supongo que Serena ya les comentó algo o ¿me equivoco?-

-¡Déjate de juegos y habla de una vez!- Mina no soportó más la actitud sarcástica de Mio.

-Ya les dije, solo quiero ayudarles…bueno, más bien “Hacer un trato”…-

*************************************************************************

Unos días atrás, Mio salió rápidamente del hospital donde estuvo internada después de que aquel misterioso Señor Oscuro se le había presentada para “hacer un trato”

-¿De verdad te la vas a pasar siguiéndome a todos lados?- preguntó insolentemente mientras caminaba por las calles.

-No querida, ¿Solo pensé que necesitabas algo de compañía? Jajaja- dijo Rumplestinskin sarcásticamente.

-Ahórrate tus comentarios…-

-Sabes, tal vez nos acabamos de conocer pero, ¿No te has puesto a pensar que esa actitud sea la causante de que no tengas a nadie?-

-¿Así que ahora eres concejero?-

-jajajaja, solo intento ayudar, querida…-

Ellos permanecían conversando mientras pasaban por las calles, sin embargo las personas alrededor observaban con extrañeza a Mio, pues aparentemente estaba hablando “sola”.
Mio llegó a su casa e ingresó rápidamente; no había nadie, las luces habían permanecido apagadas durante todo ese tiempo. Ya que Mio vivía solo con su madre.

-Hum! Pero qué bonita casa tienes, algo pequeño para mi gusto pero…jijiji nada mal…- dijo el hombre burlonamente levantando sus manos.

-¿Terminaste?- mencionó Mio mientras se sacaba los zapatos.

-Sabes, es la primera vez que conozco a alguien tan impaciente desde…bueno,  era entendible, ella sufría de un extraño problema cutáneo que la hacía ver algo…jajaja no importa-

–Ni siquiera combinaba con su pelirroja cabellera…pues ni modo, seguro debe estar entretenida siguiendo el camino amarillo jajajaja-     [Guess Who]

-Hmp! Lo dice el que luce como una brillante cartera de cocodrilo…-

-jajaja, buen punto…tik tok tik tok jajajaja- haciendo referencia a la palabra “cocodrilo”

Mio subió a su cuarto con intenciones de irse a descansar, era muy tarde y ni deseaba faltar un día más a clase. Además sentía ansiedad por demostrar las nuevas habilidades que había obtenido gracias al Señor Oscuro.

-¿En serio?... ¿también vas a verme dormir?- le preguntó mientras se alistaba para descansar.

-¡Ha! Ni que fueras la bella durmiente jujuju, dulce sueños querida….- dijo despidiéndose con una de sus manos burlonamente, luego una neblina color rojiza lo cubrió hasta desaparecer.

Por fin Mio podía estar sola, se sentó bruscamente en su cama y pensó en lo que le había dicho el Señor Oscuro. “Todo magia tiene su precio” En todo caso ¿Cuál habría sido el trato que había tenido con Rumplestinskin? Acaso sacrificó la vida de ¿su madre?

***********************************************************************

-Y bien… ¿Qué piensan al respecto?...vamos, contesten…- dijo con cierta impaciencia, pues las chicas no sabían qué responder hacia aquella extraña propuesta por parte de ella.

-A qué te refieres con hacer un trato, Mio ¿?- preguntó Ami

-Es simple, yo les doy cierta información que conozco sobre…ya saben quién a cambio de algo…-

“-Uh! Ya comienzas a hablar como yo…jajaja-”


Comentó Rumpelstinskin movilizándose alrededor de la habitación: “Estás segura que querrán hacer un trato contigo, querida… yo creo que, tienes que ser más convincente. Ya sabes…como yo” *señalándose* -jajajaja-

Mio solo lo siguió con la mirada, escuchándolo atentamente.
“Otra vez lo está haciendo, acaso está viendo a alguien más. ¿Por qué no lo podemos ver nosotras?” pensó Serena al notar nuevamente el comportamiento extraño de Mio.

-Ya sé, diles algo sobre la Reina…-


-Ya que no me creen, tal vez pueda decirles algo sobre…la Reina de Corazones- dijo cruzándose de brazos y dando unos pasos hacia adelante.

-La única razón por la que la Reina quiere invadir su mundo es para conseguir más corazones…es lo que ella siempre hace-

-¿Corazones? ¿Para qué los necesita?- preguntó Rei

-¡Hum! Parece que ahora si me creen, ¿no es así?...entonces…-

Cuando las chicas se disponían a responderle, escucharon la voz de Nicolás que se acercaba cada vez más:


-¡Oye Rei, el abuelo te necesita…Rei!!-

-Ah! Están todas aquí, ¡Hola Chicas!- dijo muy animado en la entrada del cuarto.

Para cuando las chicas voltearon a ver a Mio, ella ya había desaparecido.

-¡Rayos!, se fue…-

-¡Eh! ¿Sucede algo?- preguntó algo confundido por los rostros llenos de incertidumbre de las chicas.
Al parecer Mio había desaparecido por la interrupción del “inocente” de Nicolás; pero claro, no era su culpa.

-Nada Nicolás, ya puedes retirarte…- dijo Rei con intolerancia, no tenía ganas de lidiar con él.

-…Está bien…- dijo retirándose no muy seguro de lo que había sucedido.

Todas suspiraron a la vez, probablemente de alivio; aquel tenso momento había terminado.
-Supongo que no volverá…- dijo Ami

-Si lo que dijo Mio es cierto, tal vez deberíamos…- agregó Mina

-No podemos creerle, que tal si solo es una trampa. Además ella también era parte del grupo de sirvientes…- Lita no parecía del todo convencida por lo que Mio había mencionado.

-Tal vez lo mejor sea dejarlo así, por el momento…-

-Chicas, no sé si debamos creerle pero…no podemos subestimarla, hay algo en ella que…no lo sé, algo no anda bien…puede ser peligrosa- dijo Serena con una mirada angustiosa.
Rei intentó consolarla tomándola del hombro –No te preocupes Serena, todo saldrá bien…-

*************************************************************************

En el jardín de los Naipes…
Kado seguía intentando decirle algo muy importante a Amelia, pero las palabras no le salían fácilmente.
-Hay algo que he querido decirte, es solo que…-

-Vamos, solo dímelo…- dijo Amelia sonriente, desconociendo las verdaderas intenciones del Soldado.

-Pues…- *respiró hondo* dio unos pasos hacia ella y la tomó de las manos. Esto sorprendió de cierta manera a Amelia; él la miró a los ojos y dijo: -Siempre he pensado que tienes unos hermosos ojos…-

Amelia se ruborizó al instante, ¿Acaso Kado haría lo que ella estaba pensando?
-Una vez te dije que no debes permitir que nadie te lastime, debes saber que…yo nunca te haría eso…- lentamente se acercó a su rostro para besar sus labios con suavidad.

Aquel momento no duraría mucho, Amelia se  separó de Kado muy incómoda por lo sucedido –Yo…lo siento, esto…no, no puedo…lo siento- al decir eso se retiró sin dar vuelta atrás. Por otro lado, Kado ciertamente decepcionado prefirió dejarlo así; se había atrevido a decirle finalmente lo que sentía, pero lamentablemente su amor no  era correspondido.
Aunque pareciera que alguien hubiera estado observándolos desde lejos, entre unos arbustos repletos de rosas rojas. Un joven de cabello negro azulado y vestimenta de sirviente…

*************************************************************************
Un hermoso atardecer coloreaba los cielos de tonalidades naranjas y rojizas a la Ciudad de Tokyo en Juban.  

Serena caminaba en dirección a su casa muy preocupada, el día había estado lleno de sorpresas y extraños sucesos, a pesar de que hasta el momento la Reina no se había hecho presente. Sino más bien, alguien más parecía intentar tomar su lugar, “Mio”

“¿Qué debo hacer?...aun no he hablado con Darién sobre esto, pero él también ha estado muy ocupado y no quisiera interrumpirlo en sus estudios. ¿Qué estoy diciendo? Desde cuando ando tan pensativa…bueno, tal vez solo esté madurando…” lo último la hizo sonreír ligeramente.

-Serena-

Ella levantó la vista rápidamente a ver quien la había llamado, nuevamente se trataba de Mio, se encontraba frente a ella a solo unos metros con las manos tras la espalda.

-¡Otra vez tú! ¿No te cansas de seguirme?... ¡Ya ha sido suficiente por hoy Mio!-

-Todavía no hemos terminado nuestra conversación…tengo algo más que decirte- luego se dio la vuelta he hizo una seña con su mano para que la siguiera. -¡Qué esperas!..-

“Vamos querida, habrá galletas…jajaja”

El señor oscuro apareció detrás de ella susurrándole al oído mientras la tomó por los hombros dándole un ligero empujón.

Aquella acción causó escalofríos a Serena, pues no se explicó cómo es que su cuerpo se había movido involuntariamente.

A pesar de eso, comenzó a caminar en dirección hacia Mio muy insegura por lo que sucedería. Cuando finalmente la alcanzó le preguntó: -¿A dónde me llevas?-

Mio solo volteó su mirada y dijo: -Pues a mi casa, miedosa…-

Poco después Serena ya se encontraba en la casa de Mio, sentada en uno de los sillones de las sala. Permanecía en silencio observando todo lo que le rodeaba, era un simple hogar, algo elegante y acogedor. Mio dejó unas tazas en la mesa de centro y sirvió un poco de té, acompañado por unos pequeños bocadillos. Luego se sentó en el sillón individual del frente cruzando las piernas una encima de la otra.

-Bien, ahora si nadie podrá interrumpirnos-

-Mio, ¿Vives sola?- fue lo primero que Serena menciono después de un largo silencio.

-Por el momento sí. Mis padres viajan mucho, así que la mayoría del tiempo me la paso sola-

“jajaja Segura que te va a creer…”

-Ya veo, y…no te sientes sola ¿?-

-¡Hpm! Para nada, puedo hacer lo que yo quiero…así que no me molesta en absoluto.  Pero no estoy aquí para darte explicaciones de mí.

Es solo que, creo que olvidé decirte algo importante…- tomó su taza de té y dio un ligero sorbo.
-Mio, sigo sin entender por qué estás diciéndome esto. ¿Qué es lo que ganas haciéndolo?...solo intentas atemorizarnos o ¿qué?, no quiero seguir con tus juegos…es más ni siquiera debo estar aquí…-
Mio la interrumpió diciendo:

-¿Estás segura de eso, Serena?...no creo que sea conveniente que seamos enemigas. Sé muy bien que hice cosas muy malas anteriormente. Pero todo solo fue por culpa de esa Reina. ¡Ella me obligó a hacerlo!¡Se aprovechó de mis debilidades y jugó conmigo como si fuera un títere más, al igual que sus sirvientes…¿Acaso no puedes entender eso?- exclamó llena de rencor, un pequeño temblor comenzó a sacudir el lugar. –Lo único que quiero es que ¡Esa bruja pague por lo que me ha hecho!¡Acaso tu no quieres lo mismo, ella también jugó con una de tus amigas ¿No es así?...- el ambiente se sentía cada vez más denso y alarmó de gran manera a Serena. –Mio, Mio…tranquilízate, ¡Mio!-

-No tienes idea lo que es sentir que te destrocen y jueguen con tus sentimientos…o no, tú tienes una vida perfecta, familia, amigas, a Darién…en cambio yo…- sus ojos se tornaron de un color rojo sangre, la ira se apoderaba de su ser. Se puso de pie sin importarle que la taza que tenía puesta en las piernas cayera y se partiera en pedazos. Levantó una de sus manos visualizando a Serena y comenzó a ahorcarla mentalmente.

Serena quedó atónita por lo que sucedía, poco a poco el aire se le agotaba, la desesperación se notaba en sus ojos y apenas pudo pronunciar -….Mi-o…de…deten..te…-

-¡Oh! Ahora si me tienes miedo, ¿no es así?... ¿Ahora si estás convencida de lo que soy capaz de hacer?...será mejor que decidas de una vez…- dijo mirándola fijamente a los ojos sin detenerse de asfixiarla. Quedando muy cerca del rostro de Serena.
-¡¡¡HACEMOS UN TRATO, O NO!!!!-
























Mientras tanto Rumpel...xD:
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por sailor.kote.moon el Lun Feb 22, 2016 12:32 am

me encanta :3 pero aun sigo dicendo pobre kado :c el no debió morir pero en las grandes historias siempre debe morir el mas inesperado jeje me encanta lastima que ya terminara :3 sigue a si amiga
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Sailor R el Jue Mayo 26, 2016 8:07 pm

CAPÍTULO XXIV
¿Y SI HACEMOS UN TRATO?


La Reina se encontraba en su trono, permaneciendo allí por un largo tiempo. Recuerdos que su pasado parecían no dejarla de atormentarla. Sin embargo no podía seguir así, debía encontrar la manera de deshacerse de aquellas guerreras que le impedían que lograra su cometido.
-¡Señor Oscuro, Señor oscuro! ¡Te ordeno que vengas!- exclamó la Reina
Al no recibir respuesta inmediata, volvió a exclamar: -¡Señor Oscuro!..- En ese momento él apareció diciendo: -¿Me llamabas, querida?- hizo una reverencia.
La Reina se mantuvo por unos segundos es silencio, observándolo fijamente. Por otro lado el Señor Oscuro dio unos pasos más hacia el trono donde ella se encontraba sentada. –Uh!..¿Qué sucede querida?, ¿Acaso los recuerdos de tu pasado te están atormentando?- dijo riendo burlonamente.
La Reina se mantuvo en silencio, apoyando sus brazos en su trono con cierta tensión.
-Bien, supongo que si me llamaste es por algo importante…oh tal vez es por lo que te dije la última vez que no es vimos, ¿Cierto?- soltó una risa –Quieres que te diga lo que yo *señalándose*… se, ¿No es así?- El señor oscuro dio unos pasos más hasta llegar a estar  mucho más cerca de la Reina.
-En ese caso… ¿Te parece si hacemos un nuevo trato?-

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La vista de Serena se nublaba cada vez más, estaba a poco de quedar inconsciente, lo único que lograba ver eran aquellos ojos rojos llenos de furia, pertenecientes a Mio.
-¿No crees que si sigues haciendo eso no te va a poder contestar?...- Rumplesttinskin la interrumpió, diciendo aquel comentario burlezcamente.
Mio lo vio de reojo seriamente, volvió a ver a Serena y decidió soltarla. Inmediatamente la rubia de chonguitos cayó de rodillas, después de haber estado unos centímetros elevada del suelo. Tosía incansablemente sosteniendo su garganta; por otro lado.
-Y bien querida ¿Qué es lo que piensas hacer ahora?...-
-Muy bien al grano, ahora que sabes de lo que soy capaz. Será mejor que hagas lo que te diga, quieras o no…te obligaré a hacerlo-
-Espera, qué… ¿Qué quieres que haga?...- dijo la rubia tratando de incorporarse. Al instante con un movimiento de sus manos desapareció a Serena envuelta en una niebla violácea.
-Hum! La dejaste ir, eh!...me encantaría quedarme un poco más pero, creo que alguien acaba de mencionar mi nombre, nos vemos querida…- de inmediato Rumplestinskin desapareció envuelto en una niebla rojiza.

-¡Mio!- Antes de poder decir algo más Serena ya se encontraba fuera de la casa de Mio. Aun seguía pasmada por lo sucedido “Ella estuvo a punto de…pero ¿Por qué se detuvo? Es como si alguien le dijera qué hacer…”   En ese momento recordó esa extraña sensación que tuvo cuando Mio la llevaba a su casa. –Debe haber sido mi imaginación…- “Por un momento me pareció haber escuchado la voz de alguien” *agitó su cabeza* -¡No! No es cierto, de todas formas ella es muy peligrosa. Será mejor que regrese a casa- Así ella decidió regresar a su hogar, pero sin dejar de pensar acerca de la propuesta de Mio.
****************************************************************************************************
-Y bien, ¿Qué dice su majestad?-
La Reina se levantó de su trono y caminó en dirección hacia el Señor Oscuro, se podía escuchar en todo el Palacio el eco de sonido de sus zapatos, hasta finalmente quedar a solo unos pasos de él.
-Lo sabías desde un principio, ¿No es así?- dijo la Reina observándolo fijamente cruzada de brazos. –Lo único que haces es usar a las personas para obtener lo que quieres-
-Oh vamos querida, ¿De verdad crees eso? Además recuerdo claramente haberte dicho que la magia siempre tiene un precio. Y eso es algo que ni siquiera Yo puedo evitar-
-¡Ha! Acaso me quieres decir que incluso el gran y todo poderoso Señor Oscuro debió pagar un precio- contestó ella con cierta ironía.
El Señor oscuro se mantuvo por unos segundos en silencio, luego soltó una risilla: -Asi es querida, pero eso es lo de menos. Porque lo más importante es obtener Poder, Haha! Sin importar cuál sean las consecuencias- dijo acercándose hasta quedar muy cerca de su rostro.
-Entonces, dime qué es lo que quieres-
-Mas bien diría que es lo que TÚ quieres. Debo aceptar que este collar es muy bonito, ¡Ha! De mis favoritos- dijo él apareciendo en una de sus manos el collar que había pertenecido a la Reina. –La verdad no quiero nada más de ti, mas bien quiero que obtengas algo por mí- rió por lo bajo –Pero claro te diré lo que quieres solo a cambio de eso-
-¿Y qué si me rehuso?- preguntó la Reina
-Pues fácil querida, tu corazón de piedra se consumirá hasta que no quede más que polvo y llegues al FIN DE TUS DÍAS-  dijo él alzando la voz.
Ambos quedaron en silencio por un momento, la Reina contuvo su furia observándolo fríamente. Mientras él solo se dispuso a verla con una macabra sonrisa, estando seguro de que accedería a su trato.
-Oh! Tomate tu tiempo querida, tengo todo el tiempo del mundo…-
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La Reina salía del jardín trasero de su castillo donde había encontrado a aquel misterioso hombre que le ofreció la perfecta forma de cobrar venganza por lo que le habían hecho, así también acabar con todo el dolor que sentía a causa de ello. Su mirada ahora era frívola y penetrante. Había perdido el brillo en sus, su tez era pálida y algo cadavérica. No pensaba dar marcha atrás en lo que estaba a punto de hacer. Se dirigía directamente hacia los jardines principales, en busca de quién en algún momento pensó que sería la persona más importante en su vida; pero que al final solo la había traicionado.
Ya en los jardines vio hacia todos lados hasta divisar a lo lejos una silueta conocida, estaba segura que se trataba de él. Fue rápidamente hasta estar a solo unos metros de él. Al parecer no se encontraba solo, una joven de buen parecer la acompañaba.
-Oh, miren nada más a quién encontré- exclamo la Reina sarcásticamente.
Ambos al escucharla voltearon hacia a verla, Adrien [Eidrien] algo desconcertado dijo: -¿Amelia? … ¿Eres tú?- apenas pudo reconocerla por su aspecto tan distinto al que él había conocido.
-Para ti es SU MAJESTAD, ¿entendiste?- dijo imperativamente.
-¿Qué? no entiendo, por que estás así ¿Qué te sucedió?- Él mantuvo a la joven que la acompañaba detrás suyo, luego dio unos pasos más hasta cerca de la Reino
-Eso es lo de menos, bueno…parece que tienes una acompañante. Hubiera preferido que estemos solos pero no hay nada de malo que hayan expectadores…- los mira fijamente y alzó una de sus manos.
-¡Ah! ¿Qué pasa? ¡No puedo moverme!- dijo él pasamado por estar paralizado. Intento voltear a ver a la joven que estaba a su lado pero le fue imposibilitado. – ¡No-oh! Ojos al frente, jardinero- dijo la Reina tomándolo del mentón para que la vea.
-Por… ¿Por qué estás haciendo esto?-
-Muy fácil, amor…- luego le susurró al oído -…Venganza- De inmediato atravesó el pecho de Adrien arrancándole su corazón. El grito desgarradoramente y luego cayó de rodillas.
-¡Adrien!- gritó la joven mientras fue a verlo, lo tomó en sus brazos llorando. -¿Qué te sucede?…- luego vio a la Reina. -¿QUÉ LE HICISTE?- gritó con amargura.
Adrien aún consciente pero débil giro la vista hacia la Reina y dijo entre murmullos –Am…Amelia-
-Pues…- en ese intante ella aplastó su corazón hasta hacerlo polvo. Matando intantáneamente a Adrién.
-No, no, no…Adrién…Tu… ¡ERES UN MONSTRUO!!!!!- gritó con todas sus fuerzas a la Reina.
-Por supuesto que no querida
…SOY LA REINA DE CORAZONES-
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Al día siguiente, siendo ya de mañana, Serena ya estaba despierta y se alistó rápidamente para salir en dirección a su escuela.
-¡Nos vemos hija!- dijo Mamá Ikuko; sin embargo Serena pareciera no haberla escuchado, lo cual le pareció algo extraño a su madre al igual que Luna que había visto lo sucedido. –Hum! Y ahora ¿Qué le pasará?- es por ello que decidió ir tras ella.
Ya en camino Luna logró alcanzarla –Serena, podrías decirme qué te sucedií ayer que viniste tan tarde a casa-
-Nada, solo no me di cuenta de la hora…- respondió ella casi sin prestarle atención.
-Serena, no me mientas- dijo Luna con cierto tono de reproche.
-Luna, te lo diré más tarde ¿Si?- Serena lueo de decir eso corrió para alcanzar a sus amigas. -¡Chicas, espérenme!-
-¡Ay,  Qué puedo hacer con esta niña!- dijo Luna resignada, soltando un suspiro.


****************************************************************************************************
-¿Qué es lo que quieres?- dijo la Reina
-¡Ha! Tomaste la decisión correcta, querida- chasqueo sus dedos e hizo aparecer en una de sus manos un pergamino. –Vamos, es solo para concretar de una buena vez nuestro trato-  dijo él. Luego en su otra mano apareció un pluma ya lista con tinta.
La Reina con cierta desconfianza tomó la pluma y el pergamino, ante la mirada expectante del Señor Oscuro ella terminó firmando el trato.
-Muy bien, eso es todo- dijo el Señor Oscuro soltando una risilla, mientras desapareció ambos objetos.
-Su majestad, lo único que necesitas es una gran fuente de energía que la mantenga con vida sin necesidad de más corazones-
-¿Y dónde voy a encontrar eso?- preguntó la Reina aún no convencida.
-Pues tu respuesta se encuentra en una de esas guerreras, querida. ¿Alguna vez escuchaste acerca del Reino Lunar? Por lo que yo sé, existe una fuente de energía muy poderosa, concentrada en un pequeño y resplandeciente cristal. Una vez que lo obtengas puedes utilizar todo ese poder hasta hacerlo solamente tuyo. De esa manera no vas a necesitar ese corazón de piedra para poder seguir viviendo y lo que sea que hagas aquí *dando una vista rápida al alrededor* sentada en ese trono-
-¿Y qué se supone que quieres que te de a cambio?-
-Oh, es muy simple querida. Una vez que drenes todo el poder de ese cristal, esa pequeña piedra me pertenecerá. El gran Cristal del Reino de la Luna es definitivamente una reliquia y sería un ‘honor’ ser yo quien lo posea. No necesito ese poder, demasiada luz para mi gusto jaja-
-Pues debes decirme quién posee ese Cristal…-
-No, no, no, creo que ya te dije suficiente. De lo demás te encargas tú, querida. Lo descubrirás muy pronto…ten paciencia, ya nos volveremos a encontrar…- Inmediatamente desapareció envuelto en una niebla rojiza.
Luego de verlo desaparecer, se dibujó una sonrisa malévola en el rostro de la Reina, sería solo cuestión de tiempo para que descubriera al poseedor de ese mítico Cristal.
Regresó a su trono y se sentó en él cruzando sus piernas una sobre la otra. Apoyó sus manos  en los brazos de su butaca. –Escuchenme todos sirvientes míos. Se acerca el día en que nos apoderemos de esta tierra, cumplan de una buena vez con destruir a esas guerreras. Una de ellas posee algo de suma importancia, es un Cristal con gran poder,  asi que será mejor que lo busquen de una buena vez.
*********************************************************************
El día transcurrió rápidamente, las clases ya habían terminado. Es así que las chicas salían de la Escuela, mientras tanto Rei ya se encontraba esperándolas cerca al  muro de entrada.
De pronto sus expresiones cambiaron al ver a Mio pasar observándolas con aquella mirada llena de maldad, sobre todo Serena quien tuvo cierto temor al verla. Todas quedaron en silencio solo disponiéndose a intercambiar miradas. La pelinegra de cabello corto siguió caminando pasando por el lado de Rei viéndola solo de reojo.
Las chicas la observaron hasta perderla de rastro por completo, se reunieron antes de dirigirse a sus casas diciendo:
-Serena, ¿Estás bien?- preguntó Rei al ver que Serena mantenía un mirada llena de preocupación y algo temerosa.
-Ehm, sí… estoy bien. No se preocupes, es solo que no sé qué más podremos esperar de ella- dijo Serena
-Pues, será mejor solo estar atentas- dijo Lita cruzándose de brazos.
-Chicas debo apresurarme. Tengo que ir a un seminario en unos minutos- dijo Ami viendo su reloj de muñeca.
Mientras tanto Rei no parecía estar del todo atenta a la conversación,  comenzó a ver de un lado a otro como si buscara a alguien. Mina notó la actitud de la pelinegra, entonces dijo:-Rei, ¿Qué sucede?-
-Eh,  nada….Recordé que debía hacer algo en el Templo, debo irme, nos vemos- se despidió apresuradamente, sin decir nada más. Las chicas solo la observaron hasta perderla de vista.
-mmm, que extraño…- murmuró Mina, intrigada por la actitud de Rei.
Por otro lado, Rei caminaba apresuradamente por las calles, como si intentara encontrar a alguien. –Estoy segura que es por aquí… ¿Dónde estará?- Cuando volteo para ir hacia la otra calle, algo la detuvo.
-¿Me buscasbas?-

Se trataba de Mio, quien ya se encontraba frente a ella, sosteniendo en una de sus manos un pequeño espejo que guardo disimuladamente. Rei la observó fijamente y asintió  con la cabeza.
-Hum! Esta bien, pero vayamos a un lugar algo más privado- Mio levantó una de sus manos e inmediatamente ambas desaparecieron envueltas en una niebla violácea.
Aparecieron en lo profundo de un bosque -Ahora si, ¿Qué se te ofrece?- preguntó Mio burlescamente.
Rei algo confundida vio a su alrededor. – ¿Cómo es que obtuviste esos poderes?-
-¡Ha! Es es un secreto, de hecho creo que poco a poco voy descubriendo mucho más habilidades, no tienes idea cuán divertido es hacer esto- rió ella al decir eso.
-¿Qué acaso tu no eras parte del clan de esa tal Reina de Corazones?...-
-¡Nunca más!- exclamó Mio enojada, haciendo que corriera un fuerte viento que hizo echar a volar los pájaros que se encontraban en los arbustos.
Respiró hondo para intentar calmarse y dijo: –Disculpa, Escuchar su nombre puede que me haga enfurecer un poco, hablando de eso…sabes, pensé que tal vez podría llegar a un acuerdo con tu amiga Serena, pero ella es algo mmm cómo decirlo ¿?-
-Mio, ¿Qué le hiciste??- dijo Rei
-No le hice nada, querida…de todos modos tal vez estuve hablando con la persona equivocada. Sin embargo, tú estás aquí- dijo Mio viéndola con una sonrisa cómplice. –No creo que haya sido una coincidencia, de hecho creo que podríamos llegar a un acuerdo del que estoy segura que no te negarás-
-¿A qué te refieres? No pienso llegar a nada contigo, solo quiero que dejes de…-
-¿Estás segura de lo que dices Rei? Acaso no te gustaría deshacerte de esa Reina de una vez por todas. Te obligó a matar a tus amigas, bueno casi… Debe ser horrible ¿No? Que tengan control sobre ti…-
-Basta…- Los recuerdos de aquella vez comenzaron a atormentar a Rei.
-Que te den órdenes, que jueguen con tu mente y por más que quieras detenerte, no puedes…-
-Basta, Mio…-
-Hasta que es demasiado tarde y…-
-¡¡¡¡DETENTE!!!!- Rei cayó de rodillas sosteniendo su cabeza.
Mio dio unos pasos hasta ella y le susurro al oído: -Sé lo que se siente…-
-Tu qué sabes…- contestó Rei reacia a su comentario
-Ella estuvo dentro de mi mente… Tenía sus recuerdos, sus pensamientos, sentía su dolor, su amargura y sed de venganza. Pero al final, comencé a aceptarlo o más bien, me di cuenta que teníamos algo en común o es lo que creía. Sin embargo para ella solo fui un títere más y cuando ya no me necesitó, se quiso deshacer de mí como si no valiera nada. A ella no le importa nada más que hacer lo que le plazca y no se detendrá hasta acabar con todas ustedes…-
Rei al escuchar eso, levantó la mirada: -No, no permitiré que haga eso…-
-¡Ha! ¿En serio? Y… ¿Cómo piensas hacer eso?- dijo con cierto tono sarcástico.
-Sin importar qué, siempre hubo una manera de detener cualquier amenaza…-
-¿Y a costo de qué? ¿Sus vidas? Si apenas pudieron salir vivas de ti, la Reina es capaz de eso y más…acéptalo. Me necesitas…-
-Hablo enserio, quién más que pueda saber las debilidades de la Reina que quien estuvo en su mente. Con mi ayuda podríamos detenerla, nadie saldría lastimado, ni siquiera tus queridas amigas… ¿Qué dices?- Mio extendió su mano…
Rei aún de rodillas, pensó todo lo que Mio le había dicho ¿Realmente quería ayudarla? O era solo una más de sus mentiras. Pasado unos segundos, se levantó sin ayuda de nadie y dijo firmamente viendo a Mio: ¿Qué tengo que hacer?-
En el rostro de Mio se dibujó una gran sonrisa con cierta malicia: -Bien, parece que ya tenemos un trato-
*********************************************************************
-Quiero que se deshagan de esas guerreras de una vez por todas, ¿Entendieron?-
Las chicas tomaron caminos diferentes para regresar a sus casas, entre ellas Lita pasaba por el mall viendo en los aparadores los arreglos florales en venta. – ¡Ah! Que bonitos se ven, ojala pudiera comprar uno de ellos…- estiró los brazos y los puso hacia atrás sosteniendo su cabeza relajadamente y siguió caminando.
En el reflejo del vidrio se apreciaba la figura de quien era nada más y nada menos que Badai, una de las sirvientas de la Reina. – ¡Hum! ¿Será esa una de las guerreras?... creo que tendré que averiguarlo- dijo soltando una risilla.
**********************************************************************
Por otro lado Mina caminaba por las calles, pero había algo que no la dejaba tranquila, tenía la sensación de que alguien la estaba siguiendo. Cada vez que volteaba no encontraba a nadie cerca. “Mina, ya te estás volviendo loca” se dijo a si misma suspirando. Caminó un poco más hasta que escuchó unos pasos que la hicieron voltear rápidamente.
-¿Qui- quién eres???- exclamó indignada al ver que alguien estaba frente a ella, observándola fijamente sin decir nada. Por alguna razón su apariencia se le hacia familiar.
-¿Por qué has estado siguiéndome?- volvió a exclamar mucho más a la defensiva. Sin embargo la mujer permaneció en silencio con una pequeña sonrisa entre sus labios. Era de cabello verde azulado, piel pálida y llevaba una pequeña joya en forma de rombo en el centro de su cabeza. Llevaba puesto un vestido corto de color negro y unas mallas cubrían sus brazos.
- ¡Contéstame!!!- gritó Mina.
***************************************************************************************************
Ya había anochecido, Ami recién salía de las clases de su seminario. Se dirigía a su casa, sosteniendo su maleta con ambos manos. Al pasar del lado de un callejón, resplandeció entre la oscuridad lo que parecía ser unos ojos de color rojo. Entre las sombras se podía apreciar la figura de un hombre, quien comenzó a acechar a Ami sin que ella lo notara.
De pronto ella se detuvo de golpe, pues le pareció haber visto algo pasar velozmente frente a ella. Volteó su rostro hacie los lados, mas no vio nada. De pronto pudo notar una sombra que la cubrío casi por completo. Un escalofrio pasó por su cuerpo y volteo lentamente para ver de quién se trataba…
***************************************************************************************************
En el Reino Oscuro.
Se observaba desde un espejo a quien parecía ser Darien esperando en el paradero de autobús, para regresar a su apartamento.
Se trataba de la Reina de Corazones, que lo observaba detenidamente. –Al parecer, no importa cuando tiempo pase…no puedo dejar de recordar tu rostro, reflejado en ese hombre…Adrien. Sin importar qué, no logro dejar de pensar en eso. Tal vez también tenga que deshacerme de él…. *sin dejar de observar al hombre de cabello azulado y ojos soñadores*

CONTINUARÁ
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Sailor R el Dom Mar 04, 2018 12:57 am

Dios!Hace tiempo que no actualizaba!!! gomen gomen

Capítulo XXV

-¿Qués es lo que quieres? ¡Contéstame!- exclamó Mina a la defensiva.

La mujer de mirada siniestra sonrió levemente, antes de que la rubia pueda reaccionar, quedó inmóvil. "Qué está pasando, no puedo..."

-Oh! ¿Qué sucede? Acaso ya se te fue la valentía, "Guerrera Venus"- dijo riendo.

-De qué hablas...-

-¡Oh vamos! No hay forma de que puedas engañar a una psíquica...-

Mina se encontraba en completa desventaja, no había nadie que pudiera ayudarla. -¿Qué quieres de mi?- dijo Mina

-Hum, pronto lo averiguarás, pero por el momento será mejor que olvides esto- acercó su deodo índice a su frente –Aún no es el momento...-

Ya era un nuevo día, Mina despertó de golpe en su habitación. – ¿Fue solo un sueño?...que extraño, por qué no recuerdo nada...-

***********************************************************************

-La Reina vive en una dimensión conocido como el Reino de Corazones. Ella no ha salido de ese lugar desde hace hace mucho tiempo, usa a sus sirvientes para que le consigan corazones para alimentarse de ellos porque el suyo es inútil. Una vez que lo obtengas podrás hacer lo que quieras con él, podrás acabar con ella de una vez por todas-

Las palabras de Mio resonaban una y otra vez en la mente de Rei, después de todo había aceptado hacer un trato de ella. "Será mejor que no le diga nada de eso a las chicas", pensó.

Seguidamente miró el reloj que se encontraba en uno de los aparadores de su habitación; ninguna de las chicas había llegado aún, lo cual comenzaba a extrañarle -¿Dónde estarán las chicas?-

***********************************************************************

Mientras tanto Ami aun se encontraba en su habitación, abrió los ojos lentamente al percatarse que ya era de mañana. Sin embargo no parecía tener ganas de levantarse, volteo a ver de reojo su reloj. [11:45] Se irguió un poco y tomó su rostro pensando:"Que extraño... ¿Por qué no recuerdo que paso ayer?" No le quedó de otra que salir de la cama y alistarse. Cuando llegó a al tocador, comenzó a peinar su cabello viéndose al espejo. De pronto un recuerdo vino a su memoria haciéndola soltar el cepillo. -Tu corazón es débil...- mencionó alguien con una profunda y grave voz.

-¿Qué?- se dijo confundida, sintiendo un ligero dolor de cabeza que la hizo volver a tocarse la frente. -¿Dónde escuche eso, por qué no lo puedo recordar?- dijo entre murmuros.

***********************************************************************Aquella noche que Ami salió del Seminario, mientras caminaba tenía la sensación de que algo la estaba siguiendo. La Luna llena comenzaba a cubrirse por una espesa neblina, las luminarias comenzaron a parpadear levemente. Una ráfaga de viente pasó a solo metros de ella, como si alguien hubiera pasado velozmente. -¿Quién anda ahí?- exclamó Ami

De pronto pudo ver que una sombra la cubría casi por completo, volteo lentamente hasta que pudo ver claramente a un hombre parado detrás de ella observándola fijamente con unos profundos ojos rojizos. Esto sorprendió de gran manera a Ami, paralizándola de miedo. Soltó los libros que llevaba en sus manos, mientras trataba de decir: -Qui...quién...- el hombre alzó una de sus manos, lo cual hizo reaccionar a Ami bajando la mirada y levantando sus brazos.

Sin embargo al volverlos a abrir no había nadie, es más, parecía que ni ella misma recordaba lo que había sucedido. – ¿Eh?, ¿Qué estaba haciendo?- dijo mirando hacia ambos lados muy confundida. Fue entonces cuando aquel misterioso hombre volvió a aparecer unos metros más lejos de ella. - ¿Quién eres?... ¿Cómo es que...?- antes de que puediera terminar, volvió a desaparecer. Volviendo a dejar a Ami con cierta amnesia. -¿Qué?, no entiendo ¿Qué estoy haciendo aquí?- tocó su frente al sentir un agudo dolor de cabeza, dando unos pasos tambaleantes hacia atrás.

El misterioso ser volvió a aparecer velozmente frente a ella, sin que pueda ella reaccionar, le arrancó el corazón salvajemente. Ami apenas puedo soltar un gemido y cayó aparatosamente de rodillas."Qué, qué está pasando" pensaba casi sin fuerzas, intentando abrir su comunicador de pulsera.

El hombre ligeramente encorvado observó aquel resplandeciente corazón de tonos azulinos. Se agachó hasta estar de concluías y llegar a la altura de su víctima. Con su otra mano levantó su rostro y dijo con una profunda voz: -Tu corazón es débil...tienes miedo- De sus manos salió una esencia oscura que cubrió por completo el corazón de Ami. –Y eso es justamente lo que te llevará a la muerte...-

***********************************************************************-¡Perdón por la tardanza!- dijo Ami al deslizar la puerta con fuerza, luego se percató que no había nadie más que Rei –Y... ¿las demás?-

-Parece que eres la primera en llegar- respondió Rei.

Ami caminó hasta sentarse a un lado de la mesa, su rostro reflejaba cierta pesadez y cansancio que inmediatamente notó la pelinegra. –Ami... ¿Te encuentras bien?- dijo con cierta preocupación.

-Si, estoy bien...solo estoy algo soñolienta- dijo Ami intentando calmarla, aunque Rei no parecía creerle del todo. Cuando estaba por decirle algo más la puerta sonó nuevamente. – ¡Chicas! Disculpen por la tardanza- dijo Lita quien llevaba consiga una pequeña bolsa. –Quize preparar algo antes de venir aquí y... eh? ¿Solo están ustedes dos?-

-Así parece, quisiera saber dónde se habrán metido Serena y Mina...- dijo comenzando a enojarse hasta que escucharon todas...

-¡Hola chicas!!!!- Mina y Serena aparecieron finalmente tomadas del brazo, ambas lucían contentas, pero sobre todo Minako.

-¿Me pueden decir dónde diablos estaban???- exclamó Rei con malgenio.

-Ay Rei, no te amargues...solo se nos hizo algo tarde- dijo Mina agitándo una de sus manos relajadamente –No hay por qué enojarnos chicas, ah!!! La vida es tannn bella y hoy el día está tan bonito...- Mina parecía estar en su mundo, sus ojos brillaban con gran intensidad.

Las chicas no entendían en absoluto qué le sucedía, entonces Lita dijo: -Ehmmm Mina, ¿Qué es lo que te ha puesto tan feliz?-

-Ahhh no es nada...- respondió Mina

-Pero de qué hablas Mina, lo que pasa es que nos encontramos con un much...- Mina impidió que pueda continuar dándole un golpe en la espalda haciéndola caer aparatosamente – ¡jajajajajaja nada que ver Serena, es solo que hoy me levanté muy muy muy FELIZ!!-

-Ayyy, no tenías por qué golpearme- dijo quejosa, aún en el suelo.

-Bien chicas, comencemos de una vez...vamos, vamos- siguió Mina muy animosa.

Artemis que estaba a su lado la observó apenado. –No, otra vez....-

**********************************************************************

Mina y Artemis caminaban juntos, en dirección hacia el Templo Hikawa. Ella había permanecido en silencio durante todo el camino. –Mina, has estado muy pensativa. ¿Te pasa algo?- preguntó su compañero gatuno.

-No, no es nada...- respondió la rubia.

-¿Estás segura?, no pareces tener el ánimo de siempre- Poniénsode frente a ella. –Mina, sabes que puedes confiar en mí...-

Mina se agachó y acarició la cabeza de su compañero- Estoy bien, es solo que...quisiera saber si en algún momento podamos vivir en paz, sin ningún a clase de amenaza. A veces he pensado que sería mejor no...-

-¿Minako?- dijo alguien

"Esa voz" Al instante ella volteó a ver de quien se trataba, sus ojos abrieron de sorpresa al percatarse que se trataba de... -Takeru!- exclamó corriendo hacia él, tal fue su emoción que no pudo evitar abrazarlo. Pero rápidamente se separó de él avergonzada.

-Me alegra volver a verte- dijo él con una gran sonrisa, viéndola a los ojos.

-Ehm? Pues... cómo es que, ¿Cómo es que llegaste aquí?- preguntó Mina algo avergonzada.

-Pues...queería verte- le dijo él, volviendo a sonreír.

Artemis se acercó rápidamente maullando. –Hola Artemis, me da gusta verte también- dijo Takeru agachándose para acariciarlo. Sin embargo Artemis no pareció mostrar agrado por aquel gesto, aún así Takeru se mostró muy alegre.

-Ay Artemis...será mejor que te comportes- dijo Mina murmurando mirándolo de reojo fijamente.

-¡Ouh, Mina!- exclamó alguien, quien al parecer había estado viéndolos.

-¿Ah, Serena?- soltó Mina una risilla nerviosa- ¿Qué haces aquí?-

-Mmmmm lo mismo digo Mina y...no me vas a presentar a "tu amigo"- dijo la rubia de chonguitos con una mirada cómplice.

-Takeru, ella es Serena...- dijo Mina presentándola, algo irritada.

-¡Hola, mucho gusto!- dijo Serena agitando la mano de Takeru varias veces.

-Suficiente, ya se saludaron...- de inamdiato Mina los separó. –Y bien Serena, no tienes algo más importante que hacer-

-Hum! Que hay de tu Mina, ¿Acaso olvidaste que quedamos en reunirnos en el Templo?-

-shshs, ay que no ves Serena que...- murmuró Mina, señalando con la mirada a Takeru.

-Si tienes que irte, por mi no hay problema...-

-¿Qué? Pero si recién nos acabamos de encontrar y a hay tanto lugares que debo mostrarte, sabes hay un dicho que dice que "es de mala educación no mostrarle la ciudad a los recién llegados"-

"Eso no es un dicho" –pensó Artemis [u.u]

-No te preocupes, podemos vernos después-

-Ah, pues...si tu lo dices-

Por otro lado, Artemis y Serena se encontraban ago alejados de Mina y Takeru –Oye Artemis, puedes decirme cuándo comenzó todo esto-

-Ah, es una larga historia- le contestó, dando un suspiro.

**********************************************************************

En el Reino Oscuro, una silueta femenina caminaba en dirección al palacio, hasta llegar en frente de la Reina. -Si vienes hasta aquí, debe ser porque vienes a decirme algo importante, no es así Rubí?- dijo la soberana

-Así es su majestad, vengo a informarle que tengo ya un plan para deshacerme de esas guerreras. – contestó Rubí con soberbia.

-¿En serio? Espero que tu plan sea mucho más eficiente que el de tu hermana Adamas...-

-No la defraudaré mi Reina, a comparación de ella yo tengo mucha más ventaja...-

De pronto una profunda voz se escuchó, salida de entre las sombras acompañadas por unos resplandecientes ojos rojos. -Los corazones de esas guerreras son débiles-

-Pero miren nada más quien apareció- dijo sarcásticamente Rubí

-Malvat, al fin decidiste salir de entre las sombras.- agregó la Reina.



El misterioso sirviente se encontraba de concluías observando fijamente su alrededor, una más cara cubría la mitad de su rostro viéndose solo uno de sus ojos de color negro. Se irguió levemente manteniendo aun una postura encorvada, dando la sensación de que sus brazos eran mucho más largos. -Destruirlas será cuestión de tiempo...- Inmediatamente desapareció sin decir nada más. Malvat se caracterizaba por preferir actuar entre las sombras, de pocas palabras; pero a la vez letal.



Las horas transcurrieron rápidamente en el Templo, ya todas se habían retirado. Rei se encontraba en el patio dando unas semillas a Fobos y Deimos. Lucía bastante pensativa, hasta que alguien la interrumpió.



-Espero que no te estés arrepintiendo de nuestro trato- dijo Mio, apareciendo de sorpresa. Recostada a un lado de uno de las columnas del Templo.



-¿Qué es lo que quieres?- exclamó Rei a la defensiva.



¿Qué sucede, querida? Pensé que ya no habíamos vuelto amigas- dijo la pelinegra de cabello corto, burlescamente.



-Yo nunca dije que sería tú...-



-Si, si ya lo sé. No tienes porqué molestarte. Solo vengo a decirte que ya es hora...-



-¿Qué? Pero dijiste que debías conseguir primero el hech...-



-Exacto y ya lo conseguí...bueno con ayuda de alguien- dijo volteando a ver de reojo a Rumplestinskin quien se encontraba presente. –Ven conmigo- terminó diciendo ella.



Rei no muy segura, no tuvo más opción que seguirla. –Pero primero...- volvió a mencionar algo Mio, deteniédose frente a ella arrancándole uno de sus cabellos –Necesitaré esto-



A otro lado de la calle, Darien caminaba algo distraído, mientras leía un libro. -¡Darien!- exclamó una fémina voz, lo cual hizo levantar la vista a Darien. – ¡Serena!- dijo dibujándosele una sonrisa. Rápidamente Serena fue hacia él a abrazarlo –Que bueno encontrarte...- dijo con una cálida sonrisa [o eso es lo que aparentaba]



-Serena, ¿Te encuentras bien?- preguntó al percatarse que las manos de la rubia estaban frías.



-No es nada, porqué no nos vamos a algún otro lado- dijo ella dando unos pasos hacia adelante, luego volteóa verlo. –Quiero decirte algo importante-



-¿Importante?- se preguntó él, algo nervioso.



-Vamos...Darien- dijo extendiendo su mano y viéndolo fijamente [Había algo que no parecía normal en ella]



-Esta bien vámonos- de esta manera él decidió seguirla, tomándola de la mano.



Sin que él se percatara, Serena volteó hacia un lado, con una mirada siniestra o acaso... ¿No era ella?



Capítulo XXVI
-¿A dónde vamos? Preguntó Rei después de haber seguido a Mio por las calles, sin parecer tener un destino definido.


-Solo espero y verás...- respondió Mio muy segura de a donde se dirigía.


-Sabes, debes aceptar que has aprendido muy rápido, querida- *soltó una risilla* -Debes sentirte muy orgullosa- dijo el Señor oscuro con su característico tono burlesco. Mio solo lo observó de reojo disimuladamente.


-Me encanta que hayas conseguido un buen conejillo de indias y si me disculpas tengo algo que hacer...si me necesitas, solo di mi nombre- dijo Rumplestinskin desapareciendo al instante.


De pronto Mio se detuvo al igual que Rei al verla -¿Aquí es?- preguntó.


-Si, ¿Qué acaso no lo recuerdas?- respondió Mio


-¿A qué te refieres?- Rei no entendía a lo que la pelinegra se refería.


-Pues...la Reina te atrajo hasta aquí ¿Recuerdas?...-


Aquella vez que la Reina tenía bajo control a Rei, fue llevada hasta una de las calles más inóspitas de la localidad, donde se encontraba un punto en el espacio por el cual este y el mundo de la Reina lograban cruzarce. Siendo el mismo lugar por el cual Mio ya había ido antes para poder llegar a aquel oscuro reino.


-Eso no ya no importa, ahora solo necesitaré...- Mio hizo aparecer una pequeña botella, mientras que en su otra mano tenía el cabello de Rei. Lo hizo cenizas con energía oscura salida de sus manos. Aquellos restos los introdujo en la botella, al instante se iluminó su interior de un color rojizo. Luego ella esparció en el piso lo que había conjurado, formándose de inmediato un portal.


-¿Qué es eso...?- dijo Rei atónita, aquel poder proveniente del suelo hacia agitar el cabello de ambas.


-Esto te llevará al Reino Oscuro, ahora si te toca a ti- dijo Mio dando un paso hacia atrás. –Ah, y una cosa más...- ella se acercó directamente a Rei y...




Por otro lado Lita había salido recién del Templo Hikawa, dirigiéndose a su apartamento. De pronto se detuvo al ver que alguien se encontraba a pocos metros de ella observándola fijamente con una gran y macabra sonrisa.


-Me alegra mucho al fin poder encontrarte...-dijo con estusiasmo


Lita no entendía a qué se refería -¿Quién eres?-


-Permíteme presentarme- respondió la misteriosa mujer, una niebla la envolvió por completo. Al disiparse, dio a descubierto su identidad –Mi nombre es Badai, gusto en volver a verte guerrera de la Luna-


-Eres tú- dijo Lita poniéndose a la defensiva, teniendo ya en sus manos su pluma de transformación.


-Vayan mis queridos bufones, acaben con ella...- dijo Badai con una sonrisa perversa entre sus labios, se elevó unos metros, mientras tanto aparecieron unos espectros en dirección a Lita. Ella tuvo que esquivarlo rápidamente, impidiendo que pueda transformarse. –Demonios...-murmuró. Otro espectro fue hacia ella portando una daga, ágilmente lo detuvo aplicándole una llave, luego lo lanzó con todas sus fuerzas hacia los demás que venían tras ella. –Suficiente, ¡Por el poder del cristal de Júpiter!-


Sin esperar más lanzó uno de sus poderes – ¡Ataque de hojas de roble de Júpiter!- este se dirigió hacia los bufones pulverizándolos. Badai muy irritada puso sus brazos en forma de jarrón y exclamó. -¡Que no pueden hacer nada bien, acábenla de una vez!-


Muchos más espectros aparecieron rodeándo por completo a la guerrera del trueno "Qué pretende hacer" pensó ella "Acaso me está tendiendo una trampa ¿?"


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Serena se encontraba en su habitación, yacía recostada en su cama muy pensativa "¿Qué puedo hacer?...tal vez, tal vez..." se irguió levemente y se dijo a sí misma –Sería mejor si...- tomó rápidamente el teléfono con el fin de llamar a Darién. Espero un rato a que contestara, sin embargo no hubo respuesta alguna. "Qué extraño, por qué no contesta".


Después de varios intentos, colgó el teléfono muy preocupada. Salió de su habitación y bajo rápidamente las escaleras. –Mamá, regreso en un momento ¿si?-


-Ehm...está bien...hum ¿A dónde irá a esta hora?- se preguntó mamá Ikuko. Mientras tanto Luna al haber observado lo sucedido también salió de la casa en busca de Serena-


-¿Le habrá pasado algo malo?...espero que se encuentre bien- dijo en voz alta. Pasó cerca de la Residencial donde vivía Ami, sin embargo estaba mucho más preocupada por lo que le pudo haber pasado a Darien, así que siguió a paso ágil en dirección a su apartamento.


En el apartamento donde vivía Ami, en la entrada de la sala había una pequeña pizarra que llevaba escrito:"Suerte en tu examen de hoy" de: Mamá. Después de haber estado en el Templo, la peliazul permaneció en su habitación recostada en su cama. Lucía débil y deprimida, sus ojos habían perdido color como si estuviera en una especie de trance. Murmurando una y otra vez palabras sin sentido; tocaba su pecho como si sintiera un profundo dolor. La voz del misterioso ser que la había atacado la noche anterior resonaba en su mente:"Tu corazón es débil","Eso te va a llevar a tu muerte","No hay nada que puedas hacer, tu final está muy cerca"


-No es cierto, basta- dijo ella tomando su cabeza con ambas manos. –Ayuda, chicas...- fue lo primero qué pensó, esperando que alguien la auxilie.


**********


Rei se encontraba junto a Mio, aun no estaba segura de entrar a aquel portal, pero algo llamó su atención. Le pareció haber escuchado una voz "¿Qué? Acaso era la voz de..."


-¿Qué pasa, ya te estás arrepintiendo? No creo que dure mucho tiempo- dijo Mio


-Claro que no- respondió Rei, olvidando lo que había escuchado hace solo un momento.


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Mientras tanto Júpiter se encontraba luchando con Badai, de pronto unos susurros llamaron su atención. -¿Ami?- "¿Acaso le habrá sucedido algo? Pensó muy preocupada.


Pero al estar distraída, uno de los espectros la golpeó, haciéndola caer al suelo fuertemente. Cuando trató de levantarse, unos hilos la atraparon por completo dejándola suspendida a unos metros del piso. Jupiter trató de liberarse, pero fue inútil, porque aquellos hilos la apretaban cada vez más. –Ni lo pienses, si intentas hacer eso de nuevo los hilos cortaran tu cuerpo hasta despedazarlo- dijo Badai con una sonrisa malévola en sus labios.


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Por otro lado, Serena se encontraba ya a pocas cuadras de donde vivía Darien. Al escuchar el mismo murmullo que sus demás compañeras percibieron, se detuvo de golpe. –Ami...- vio hacia ambos lados -¿Qué está pasando? No Entiendo nada-


-¡Serena!- gritó Luna al lograr alcanzarla -¿Por qué te fuiste así de la casa?-


-Pues, no lo sé...es que tuve un mal presentimiento...Luna, ¿Puedes hacer algo por mi?- dijo Serena seriamente.


Luna comprendió que lo que estaba sucediendo no era ningún juego así que la escuchó atentamente. –Está bien-


-Ve a casa de Ami cuanto antes, por favor- fue lo que le Serena le pidió que hiciera. Luna asentó con la cabeza y sin decir nada más se retiró rápidamente, de igual manera Serena continuó en dirección a donde se dirigía desde un primer momento.


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Mina caminaba por las calles al lado de Artemis, ella intentaba buscar con la mirada a Takeru. -¿Dónde estará?- "Que extraño, me pareció haber escuchado la voz de...No, seguro fue mi imaginación"


-¿Sucede algo Mina?- preguntó Artemis.


-No es nada, tal vez debí haberle dicho donde nos encontraríamos- dijo exhausta al no encontrarlo por ninguna parte.


A pocas calles Takeru se encontraba en las afueras de una cafetería esperando poder divisar a Mina. -¿Por qué no le dije que la esperaría aquí? Que tonto soy- se dijo así mismo molesto.


-Hola- dijo alguien detrás de él. De inmediato volteó y se percató que era Minako.


-¿Cómo me encontraste?- le preguntó él algo sorprendido –Eso no es nada importante, ¿Qué tal si ya nos vamos?- dijo ella tomándolo de la mano. Sin embargo algo lo alarmó – ¿Estás bien? Estás helada...- le dijo algo preocupado.


-No es nada, ¿Ahora si nos vamos?- insistió ella mirándolo directamente a los ojos como si intentara hipnotizarlo. –E...está bien, ¿A dónde quieres ir?- le preguntó


Mina sonrió levemente sin dejar de observarlo, mientras tanto siguieron caminando.


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Luna algo exhausta llegó a la Residencia Mizuno, después de tomar un respiro, subió por los balcones lo más rápido que pudo hasta llegar al apartamento de Ami, se asomó a ver por la ventana y lo que vio la espantó. – ¡Ami!!!!- gritó ella, entró a la habitación por una pequeña abertura de la ventana. Vio que un aura maligna emanaba de Ami, como si la estuviera consumiendo lentamente. Luna se comunicó de inmediato con Serena diciéndole: -Serena, tienes que venir. Ami está siendo atacado por un aura maligna, no se cuanto más ella podrá resistir-




Serena se mantuvo en silencio mientras escuchaba lo que decía Luna. - ¿Serena? ¿Estás allí?...- en vez de contestarle, cerró el comunicador enfocándose esta vez en lo que tenía al frente. El apartamento de Darien se encontraba limpio y ordenado, como de costumbre; las luces estaban apagadas, al ingresar, recorrió cada rincón del apartamento. Al no encontrar nada, salió de este y cerró la puerta. Parecía cada vez todo empeoraba, sin rastros de Darien y Ami siendo atacado por algo maligno. Apretó sus puños con fuerza, sus ojos se humedecieron, estando a punto de llorar... -¡No!- "No puedo seguir así, Ami me necesita" pensó decididamente, de inmediato salio de aquel edificio en dirección a casa de la peliazul "Darien, espero que te encuentres bien, pero debo ayudarla..."


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-Ah! Que aburrido, se supone que ya deberías estar muerta- bufó Badai –Hum! Ya sé, creo que debo motivarte un poco- dijo riendo perversamente. En su mano derecha apareció una daga de color plateado –Será mejor que te muevas, tú decides, mueres despedazada o...- fijó la mirada en la guerrera para lanzársela.


"Demonios, Tengo que desatarme de estos hilos cuanto antes, pero ¿Cómo?" De pronto algo llamó su atención, el cielo comenzaba a oscurecer pareciendo que se acercaba una tormenta, incluso Badai se detuvo al notar aquel extraño cambio de ambiente.


-Hum! Supongo que eso solo significa algo...no tengo más opción- dijo Júpiter con cierta risa soberbia.


-¿De qué hablas?- preguntó Badai algo sorprendida.


-Ya lo verás...- *cerró los ojos* – ¡Mi planeta guardian es Júpiter, que venga la tormenta y el trueno haga temblar...!- A la vez se intensificó el sonido de los truenos -¡TRUENO DE JÚPITER!!!- una gran ráfaga de electricidad fue captada por su tiara que llevaba una pequeña antena en el medio.


-¿Qué? ¡Estás loca!- exclamó Badai, atónita.


-¡RESUENA!!!!!!!!!!!!!- Gritó la guerrera con todas sus fuerzas, una gran energía la cubrió por completo a igual que todo a su alrededor, Badai desapareció de inmediato escapando de tal vez una muerte segura. Una gran resplandor se asomó hasta los cielos, pudiendo ser visto por todos las personas que aun se encontraban en las calles. –Ah!- -¿Qué fue eso?- exclamaron algunos muy sorprendidos.


Serena a pocas calles de llegar a su destino, escuchó aquel estruendo en el cielo -¿Qué fue eso?, no entiendo nada... ¿Acaso todo esto es parte de la Reina?- exclamó enojada, cuánto más iría ella a soportar; todo empeoraba cada vez más.


-Será mejor que te apresures, querida...- dijo una juguetona y masculina voz.


-¿Quién dijo eso?- exclamó Serena, viendo hacia todos lados."Tengo la sensación de haber escuchado esa voz antes..." pensó tratando de asimilar lo sucedido. Al escuchar un ruido entre los arbustos volvió a alarmarse, pero se dio cuenta que solo habían sido unos pájaros. Al no tener respuesta, supuso que no había sido nada así que continuó por su camino.


Sin embargo sus sospechas si eran ciertas, alguien entre las sombras la estuvo observando. -¡Qué interesante!- dijo aquel riendo burlonamente.


-¡Ami!- exclamó Serena al llegar finalmente a la habitación de su amiga. -¿Qué te sucede, Ami?- dijo, intentando levantarla. Pero se percató de inmediato que ella aún permanecía en trance.


-Serena, Ami está siendo consumida por una especie de energía maligna. Debemos liberarla lo más antes posible o sino...-


-No, Ami, Ami responde...Ami, resiste por favor- dijo Serena desesperada


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-¿Qué fue eso?, vayamos a investigar- exclamó Artemis, Mina asintió con la mirada y lo siguió rápidamente. "Espero que podamos encontrarnos después, Takeru..." pensó ella algo decepcionada.


Mientras corría junto a Artemis algo llamó su atención, haciéndola detenerse.


-¿Qué sucede?- preguntó su compañero gatuno, mas ella solo permaneció observando.


Mientras tanto Takeru se encontraba frente a quien él creía que era aquella muchacha enamoradiza e inocente que había conocido en Osaka, todo era una ilusión creada por una vil mujer quien se aproximó lentamente para besarlo. Sin embargo al leve toque de sus labios, Takeru notó de inmediato que algo no andaba bien, quien tenía en frente no era realmente quien decía ser, se alejó de ella unos pasos desconcertado. -¿Qué pasa?- preguntó ella esperando que no la hayan descubierto.


- Tu no eres ella... ¿No es así?- dijo titubeante -¿Quién eres?, contéstame-


La frialdad y aspereza de sus labios la habían delatado, pudo notar en la mirada de aquel muchacho que no le creía más sus engaños; dio unos pasos hacia atrás e hizo una mueca, para luego soltar una risa. –Así que te diste cuenta...bueno, supongo que ya no es necesario seguir fingiendo- al decir eso de inmediato cambió a su verdadera apariencia, una larga cabellera rojiza le llegaba hasta la cintura, su piel era muy pálida y tenía ojos color zafiro. Un dije de color rubí adornaba el centro de su frente al igual que un gran collar en su pecho, llevaba un vestido de color negro y unas botas de tacón del mismo color. –De todas maneras tendré que asesinarte, no te preocupes, solo me tomará unos segundos...- dijo viéndolo siniestramente.


Takeru se había quedó petrificado, aquella mujer dio unos pasos lentamente para llegar a él.


-¡Por el Poder del Cristal de Venus, transformación!-


Mina se transformó inmediatamente y lanzó uno de sus ataques para detenerla –Cadena de amor de Venus-


La cadena atrapó la muñeca de aquella mujer, quien no lucía sorprendida por aquel ataque. –Si piensas que con esos vas a detenerme, estás muy equivocada -Takeru vio sorprendido lo sucedido, "¿Mina?" fue lo único que pensó al ver aquella muchacha de traje de marinero naranja.


-No permitiré que le hagas daño- exclamó firmemente la guerrera, ante la mirada orgullosa de su contrincante. –Ya lo veremos...cierto, pero que descortés de mi parte. Mi nombre es Rubí, soy una de los sirvientes más fuertes del Reino, nada comparado con la ilusa de mi hermana- lanzó de inmediato unas dagas de diamante. Venus logró esquivarlas y atacó con un rayo de luz fulminante.


Takeru vio como ambas se enfrentaban. Fue entonces cuando sintió que alguien jalaba de su pantalón. –Artemis- dijo, al reconocer a aquel felino.


"Qué esperas, sal de aquí" pensó Artemis, quien no podía hacer nada más que intentar alejarlo del peligro.


-¿Eso es todo lo que tienes?- desapareció Rubí repentinamente, dejando desconcertada a la guerrera. -¿Dónde está?- dijo entre murmullos viendo hacia todos lados.


Sin que Venus se percatara, esta apareció detrás de ella – ¿Me buscabas?-


Venus volteó de inmediato, pero entonces aquella sirvienta uso uno de sus poderes ocultos. La vio directamente a los ojos paralizándola por completo.


-¿Qué..es-ta...no puedo mo...?- dijo la guerrera muy sorprendida.


-Hum, parece que fue más fácil de lo que esperaba. La verdad pensé darías más pelea, pero en fin, no te preocupes esto será muy rápido- Levantó una de sus manos para luego dirigirse hacia su pecho.


-¡Mina!-


De pronto, Takeru la empujó, haciéndola caer aparatosamente al igual que él. Venus cayó de rodillas al haber salido del trance, sin embargo apenas podía moverse. Cuando intentó a levantarse, pero nuevamente volvió a caer –Ta..Tak...-


-¿Cómo te atreves a haber hecho eso?- dijo Rubí enfurecida, quien fue directamente hacia Takeru y lo levanto tomándolo del cuello. –Esta vez no te salvarás...- con una vil sonrisa, una de sus manos atravesó su pecho y le arrancó el corazón. Venus atónita, gritó con desesperación– ¡Takeru!!!!!!!!!!!!!!- Mas ya no había nada que hacer, pues la perversa mujer destrozo el corazón del muchacho hasta hacerlo polvo. A la vez soltó su cuerpo sin vida.


-Oh! Parecía ser un buen muchacho, que lástima que tuvo que pagar por tu incompetencia...creo que eso será todo por el momento, pero ni creas que te haz salvado. Esto es solo el comienzo...- luego decir eso desapareció.


Venus había quedado perpleja por lo sucedido, dio unos pasos lentamente hasta llegar donde yacía Takeru. Rápidamente Artemis se aproximó, pero prefirió guardar silencio muy apenado. Su compañera se arrodilló y vio con profunda tristeza a aquel muchacho que verdaderamente había dado su vida para salvarla. Sus ojos empañados por las lágrimas comenzaron caer por sus mejillas. –No, no...Ta...Takeru...- acarició con delicadeza su mejilla. –Lo siento, lo siento...no fui lo suficiente fuerte para salvarte...- fue lo único que pudo decir antes de echar a llorar. Artemis no pudo hacer más que acurrucarse al lado de ella.


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Por otro lado, la atmósfera donde se encontraban Mio y Rei comenzaba a oscurecerse como si algo pareciera estar aproximándose. Para su sorpresa, el portal que habían abierto comenzó a cerrarse. – ¡Apresúrate, está a punto de cerrarse!- exclamó Mio


– ¿DE VERDAD CREEN QUE SERÍA ASÍ DE FÁCIL ENTRAR A MI REINO?-




-Esa voz es de...- dijo Rei atónita. De pronto una fuerte ráfaga de viento envolvió todo el lugar, cerrándose a la vez aquel portal hecho por Mio. Una oscura niebla apareció frente a ellas formándose la silueta de la Reina de Corazones.


-Ah! Con que eran ustedes- exclamó la Reina burlescamente, quien no dudo en atraparlas usando sus poderes. Tomándolas del cuello y elevándolas a varios metros.


-Vaya, vaya de verdad no creí que volvieras a aparecer por aquí, chiquilla- dijo refiriéndose a Mio. –Y parece que no estabas sola en esto- luego volteó a ver a Rei. -Pues, no se preocupen porque todas ustedes serán testigo de mí poder...-


Por otro lado, Serena se mantuvo al lado de Ami intentando despertarla de aquel extraño trance que la mantenía inconsciente.


-Luna, no puedo dejarla así...si tan solo pudiera- dijo tomando su broche.


-Espera Serena, ¿Qué piensas hacer?-


-Voy a...-


-Oh no querida, no es buena idea que malgastes ese precioso Cristal- dijo Rumple quien apareció repentinamente riendo burlonamente –Nos vamos- al decir eso una niebla cubrió a Serena y Ami desapareciendo al instante junto con el Señor Oscuro.


-¿Qué? Serena, Ami- exclamó Luna


_____________________________________________________________________


Hace solo instantes los poderes de Júpiter habían ocasionado una explosión eléctrica, pequeños escombros habían quedado alrededor. Al disiparse la niebla, se podía ver que había alguien en el piso inconsciente, se trataba de Lita quien había quedado mal herida, lentamente abrió los ojos al escuchar unos pasos que aproximaban a ella.


-Hum! Con que sobreviviste, eh... ¿Quién lo diría?- dijo Badai burlonamente.


Lita apenas pudo levantar la mirada, mas no tenía las fuerzas para poder levantarse.


Badai apareció una daga en sus manos y dijo con una vil sonrisa – Bueno, terminemos con esto...-


De pronto una niebla rojiza cubrió por completo a Lita, desapareciéndola.


–Lo siento querida, cambio de planes-


¿Qué diablos? Uyyyy- gritó Badai berrinchudamente.


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Serena y Ami habían sido teletransportadas respentinamente a dónde se encontraban Rei y Mio. -¿Qué?... ¿Dónde estamos?- dijo Serena viendo hacia todos lados, a pocos segundos apareció Lita cerca a ellas. – ¡Lita!- gritó la rubia de chonguitos al verla. -¿Qué es todo esto?-


-Sailor Moon, me alegra que alfin hayas llegado- dijo la Reina, quien por alguna razón soltó intepestivamente a Rei y Mio.


-Rei... ¿Mio?- "No entiendo, ¿Qué está sucediendo aquí?"- Serena no entendía todo lo que estaba sucediendo ¿Acaso todo esto había sido plan de la Reina?


-Vienen todas justo a tiempo...- Pero es interrumpida al tener que esquivar una llamarada de fuego que había sido lanzada por Mio.


-Chiquilla ilusa, debo aceptar que le haz enseñado bastante en tan poco tiempo, pero no lo suficiente...- al decir eso hizo un movimiento brusco con una de sus manos quebrando al instante el cuello de la pelinegra, quien cayó desplomada ante la mirada estupefacta de las demás.


-Oh! Es cierto...pero creo que tenía potencial, qué lástima- dijo Rumplestinskin soltando un risa perversa.


-Cómo... ¿CÓMO ES QUE PUEDES SER TAN CRUEL????- gritó Serena enfurecida, no pudo soportar más ver lo que aquella despiadada Reina había hecho.


-Uh! Parece que alguien no está de buen humor- comentó el Señor Oscuro, apareciendo muy cerca a donde se encontraba Serena, aunque ella no podía verlo.


"Esa voz, otra vez esa voz...acaso- lentamente giro la vista hacia donde creyó haber escuchado aquella voz, para su sorpresa, pudo ver como la silueta de un hombre de particular vestidura comenzó a hacerse visible ante sus ojos. "Es...es él...tiene que ser él"


-Y bien su majestad, ¿Qué es lo siguiente en su plan? Ahora que ya se deshizo de...las interrupciones- No pudo evitar soltar una gran carcajada.


Serena no pudo más seguir fingiendo que no lo escuchaba –Tú... ¡TÚ PLANEASTE TODO ESTO, NO ES ASÍ!-


Rumplestinskin volteo a verla, ligeramente sorprendido al igual que la Reina.


-Mmmmm, ¡Qué interesante! ¿Y cómo es que TÚ puedes verme?- dijo el Señor Oscuro dando unos pasos hasta llegar a ella.


-Te aprovechaste del dolor de una chica inocente y la usaste como parte de sus planes...no, ya es suficiente, es suficiente con el daño que nos han hecho- Ya de pie, Serena levantó una de sus manos y gritó – ¡NO LO PERMITIRÉ!- Al decir eso, su broche brilló con intensidad, a pesar de no haber invocado su poder como usualmente lo hacía, su fuerza de voluntad la hizo transformarse de inmediato. A la vez un gran resplandor inundo todo el lugar, tal fue el poder emanado, que liberó a Ami de la energía maligna que la estaba consumiendo, a la vez curó ligeramente las heridas de Lita dándole las suficientes fuerzas para poder erguirse.


-¡Éspléndido!- dijo Rumplestinskin con una vil sonrisa, desapareciendo instantáneamente.


Mientras tanto la Reina observó atentamente el poder que aquella guerrera había desbordado "Eso significa que eres tú la que tiene ese Cristal" pensó son una ligera sonrisa malvada.


-Por el poder... del Cristal de la Luna Plateada- La guerrera no dudó en lanzar su más "poderoso" ataque contra la Reina.


La soberana levantó una de sus manos, creando un gran campo de energía oscura para protegerse. Una gran explosión se generó, cubriendo todo con una espesa niebla. Sailor Moon permaneció firme, esperando a que esta disipe, mientras sus demás compañeras tosían incansablemente debido al humo.


Una vez disipada por completo, la Reina seguía en el mismo lugar completamente ilesa. –Definitivamente tú eres la portadora de ese maravilloso Cristal de Plata...y va a ser mío- dijo esto último entre dientes.


-Supongo que ya terminaste, ¿cierto? Pues, ahora me toca a mí-


El cielo se oscureció al ser cubierto por unas espesas nubes, en su interior se escuchaba el crujir de los truenos. Una extraña niebla se extendió alrededor de la ciudad, haciendo que los árboles de los parques y alrededores tomaran un aspecto putrefacto. A la vez, seres sombríos aparecieron, atrapando a cualquiera que se topara en su camino absorviendo la vitalidad de sus corazones, desatando el miedo y caos de los ciudadanos.


-¿Qué es todo esto?- dijo la guerrera de la Luna, muy sorprendida a igual que las demás.


-Este es solo el comienzo de mi nuevo Reino, así que les propongo algo, pueden convertirse en mis sirvientas a cambio de sus corazones y el Cristal de Plata. De esa manera les perdonaré la vida- la Reina echó a reír.


-¡De ninguna manera! Nosotras te detendremos...- exclamó Sailor Moon decididamente.


-¡Ha! Estás segura de eso, porque no veo que tus compañeras digan lo mismo...solo mira bien a tu alrededor...-


-¿Qué?- La guerrera volteó a ver a sus compañeras quienes se encontraban cabisbajas y son esfuerzas. –Chicas...-


-Solo miralas...débiles, asustadas, ¿No sería más fácil solo rendirse?-


-¿Qué les hiciste?- preguntó la guerrera, enojada.


-Sola la realidad, querida. Solo les mostré lo débiles que ustedes los humanos son con todas sus inseguridades, miedos,... todo ese dolor *rio* Supongo que no hay nada peor que un CORAZÓN ROTO-


-Eso no es cierto, sin importar qué nosotras siempre lucharemos por el bien de los demás-


-Pues, que tal si tuviera algo que te haga cambiar de opinión...- la Reina hizo un movimiento con sus manos. Una niebla rojiza apareció al lado suyo hasta que se disipo por completo, dejando al descubierto a quien había traído consigo.


-¡Darien!-


A pesar de eso, Darien no atendió a su llamada, ya que parecía encontrarse petrificado.


-Con que ese es su nombre, sabes...este hombre me recuerda mucho a alguien que conocí hace mucho tiempo- dijo la Reina acariciando su mejilla.


-¡Déjalo ir! Él no tiene nada que ver en esto...no- dijo casi en tono suplicante.


-De verdad amas tanto a este hombre, que darías lo que fuera por él...pues, pongámoslo a prueba- Chasqueó los dedos haciendo que Darien recobrara el conocimiento, pero antes de que este pueda reaccionar con una de sus manos fue directo a su pecho y le arrancó el corazón, ante la mirada atónita de todas, sobre todo Serena.


- ¡¡DARIÉN!!!!-


Gritó desgarradoramente al verlo desplomarse. Cuando quiso ir a socorrerlo, la Reina inmediatamente la paralizó con su magia al igual que a las demás.


-Este hombre tiene un corazón muy noble...sería una lástima que sea destruido ¿No lo crees?-Dijo admirando meticulosa aquel corazón de destellos dorados- Si lo quieres, ven por él- dijo la Reina riendo a viva voz mientras desaparecía en una niebla rojiza.


Todas quedaron fuera del hechizo de la Reina siendo liberadas de la parálisis, Serena hizo un esfuerzo dando unos pasos hasta llegar a donde se encontraba Darien, cayó de rodillas y se recostó en su pecho. –No...Darien...-


-Demonios, no pudimos hacer nada...- dijo Lita golpeando con sus puños el piso, mientras Ami permaneció el silencio al igual que Rei, no puedo evitar ver de reojo a Mio, lamentándose profundamente no haber podido hacer nada.


Por otro lado, la Reina volvió a su Palacio, pero esta vez era diferente ya que no tenía pensado permanecer ahí por mucho tiempo.


-Escuchen todos mis queridos sirvientes, ha llegado el momento que todos habíamos estado esperando. Un nuevo Reino está por surgir y voy a necesitarlos a todos ustedes. ¿Dónde están mis generales?-


-Aquí estamos, su majestad-


Aparecieron de inmediato Kuroba, Badai, Rubí y Malvat. Cada uno reverenciándola a su manera.


-Ahora si, comencemos...- La Reina levantó sus manos abriendo un gran portal por el cual cada uno de sus sirvientes pasó, al igual que una gran cantidad de sirvientes de aspecto sombrío.


-Ah, parece que todo de acuerdo a tu plan, querida-


La Reina solo escuchó lo que el Señor Oscuro decía con una mirada arrogante, se dirigió directamente a su trono mientras observaba como aquel gran portal crecía cada vez más y más.


-ESCUCHADME TODOS USTEDES HABITANTES DE LA TIERRA- exclamó la Reina, escuchándose su voz en todos los rincones de la Ciudad ante la mirada expectante de todos los habitantes, al igual que Serena, Amy, Rei, Lita y Mina junto a Artemis, quienes se encontraban lejos de las demás.


-SOY LA REINA DE CORAZONES Y ESTE ES MI NUEVO REINO-
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Sailor R el Dom Mar 04, 2018 12:58 am

Capítulo XXVII

La oscuridad había invadido cada rincón de la ciudad, expandiéndose cada vez más hacia toda la tierra. Un hedor se extendía por los alrededores intoxicando la atmósfera y afectando a quienes aún se encontraban en las calles, siendo estos atrapados con mayor facilidad por los espectros demoníacos que rondaban al acecho.

-Tenemos que salir de aquí...- dijo Lita tosiendo, luego cubriéndose la boca con uno de sus brazos.

Amy y Rei también comenzaron a sentir los efectos de la toxicidad del ambiente, sin embargo Serena permanecía al lado de Darien sin escuchar a nadie. Rei dio unos pasos lentamente hacia ella, pero su mirada se dirigió sin pensarlo hacia un lado, donde yacia Mio, o mas bien los restos de ella ya que se habían desintegrado rápidamente tomando un aspecto pútrido. Asimismo pudo percatarse que muchos espectros comenzaron a rodearlos preparándose para atacar. –Serena, tenemos que ir...- dijo con un tono de desesperación, antes de que puedo alcanzarla, todos fueron envueltas en una niebla rojiza desapareciendo sin dejar rastro alguno.

***********************************************************************

Por otro lado, Venus permaneció al lado de Takeru sin decir nada a Artemis. Sin embargo se verían interrumpidos por una serie de espectros que se les acercaban con rapidez.

-¡MINA!!- exclamó Artemis posicionándose frente a ella, sin que ella reaccione. –Por favor...- "Son demasiados, no puedo hacer nada..." pensó impotente al ver que estaban a punto de atacarlos, instintivamente agachó su cabeza hacia un lado esperando lo peor; sin embargo segundos después parecía que nada había sucedido, al abrir los ojos vio que Mina se había defendido hábilmente atrapando a uno de los demonios con una cadena, destruyéndolo con un rayo fulminante, para luego apuntarle en su deforme rostro, de tal manera que a la vez eliminó a otro más que se encontraban detrás de este. Agitó su cadena nuevamente con tal fuerza que eliminó a los restantes. Artemis estaba sorprendido por la hazaña de su compañera –Mina bie...- su emoción fue interrumpida de golpe al ver la frialdad que demostraba su rostro, como si toda la energía y alegría que siempre demostraba hubiera desaparecido, dejando solo una mirada llena furia y rencor.

-Artemis, vámonos- dijo ella con una voz cortante, sin voltear a verlo.

-¿Mina, qué te sucede?- preguntó ingenuamente Artemis al no entender lo que le sucedía, pero solo recibió una total indiferencia mientras apretaba con mucha fuerza sus puños, tensando sus músculos hasta hacerlos temblar ligeramente, seguidamente empezó a caminar. Su compañero gatuno no tuvo más opción que seguirla, sin antes voltear a ver por última vez donde se encontraba el cuerpo de Takeru, percatándose que este comenzaba a podrirse con gran rapidez; atónito por lo presenciado prosiguió a seguir a su compañera en silencio.

La extraña neblina se había desvanecido, pudiendo apreciarse las siluetas de Serena y Darién, el permanecía inconsciente mientras ella lentamente levantó la mirada. "¿Qué? Estoy en... ¿Cómo llegué aquí?" se preguntó al percatarse que se encontraba en el apartamento de Darien. Apenas podía ver a su alrededor ya que no había ni siquiera un rayo de luz que llegara desde el exterior. Sin embargo al acostumbrase sus ojos a la oscuridad de la habitación, pudo ver tenuemente lo que parecía ser a figura de alguien observándola desde cierta distancia. -¿Quién está allí?- exclamó, poniéndose de pie, a la defensiva. Seguidamente pudo escuchar una risilla burlona, a la vez pudo ver unos ojos brillantes en medio de las sombras. –No fue mi intención asustarte, querida- mencionó aquel ser.

Serena pudo identificar de inmediate la voz de aquel ser. –Eres tú...- miro a su alrededor nuevamente. -¿Qué es lo que quieres? ¡Acaso este es otro de tus juegos!-

Se escuchó el sonido de un chasquido, de inmediato la habitación fue iluminada por una serie de velas que recorrían todos los muebles de la habitación, apreciándose que se trataba de la sala de aquel apartamento, Serena no pudo evitar sorprenderse al ver lo ocurrido, volvió su mirada hacia el frente y pudo ver con mejor claridad la figura de aquel hombre a excepción de su rostro que permanecía aún oculto en las sombras.

-Y bien, ¡Qué esperas, muéstrate!- dijo ella algo nerviosa, ante la incertidumbre de lo que este podría hacer, pues a pesar de lo poco que sabía de aquel sujeto parecía ser poseedor de una gran magia oscura, tal vez igual o mucho más poderosa que la de la Reina.

A los pocos segundos se podía escuchar el rechinar de unas botas de cuero por los pasos que daba el misterioso ser. Hasta que la luz tenue de las velas iluminó su rostro, pudiéndose apreciar una gran sonrisa macabra mientras que unos ojos verdes como los de un lagarto la observaban fijamente; las escamas en su piel resplandecían en sus mejillas y en partes de su cuello, unos rizados cabellos caían a cada lado de su rastro apreciándose una melena algo alborotada hasta la altura de sus hombros. Su vestimenta parecía salida de una época virreinal, llevaba una camisa satinada color gris, su singular chaleco tenía una textura similar a la de las grandes escamas de un cocodrilo pero de color café. Mientras que sus pantalones de cuero eran de color negro al igual que sus largas botas que le llegaban a la rodilla. Se inclinó ligeramente haciendo una reverencia y dijo- Permíteme presentarme, me llamo Rumpelstinskin- volvió a una postura erguida, descansando sus brazos relajadamente hacia adelante teniendo una mano sobre la otra. –Solo vine a hablar contigo, querida...- mencionó, sin poder evitar soltar una ligera risilla.

-¿A qué te refieres?- preguntó ella, indecisa por la actitud del hechicero.- ¿Tú me trajiste aquí, no es así? ¿Dónde están las demás? ¿Qué les hiciste?- dijo ella comenzando a enojarse debido al silencio que mantuvo el señor oscuro.

-Ellas están bien, querida. Las dejé a cada una en sus hogares- luego enfatizó con sus manos –"Sanas y salvas"- con una risilla juguetona de por medio. –Acaso no es eso lo que querías...- hizo un movimiento con una de sus manos señalando hacia hacia un lado, ella al seguirlo con la mirada pudo ver reflejado en un espejo, que se encontraba en la pared, a cada una de las chicas en sus habitaciones, confundidas aún por lo que les acababa de pasar. -Te lo dije...-

-No lo entiendo, ¿Por qué nos ayudaste? ¿Qué tu no estás del lado de la Reina?- dijo ella, no convencida de la "amabilidad" del hechicero.

-Yo no estoy del lado de nadie, querida. Yo solo estoy aquí para ayudar a quienes me lo piden, bajo mis términos, por supuesto- Dio unos pasos hacia adelante, volviendo a ver con detenimiento a la rubia. –Yendo directo a grano, si estoy aquí es por una simple razón. ¿Cómo es que TÚ puedes verme?- dijo, señalándola con ambas manos.

-No entiendo, ¿Qué quieres decir con eso?-

-Bueno, déjame explicarte...solo quienes tienen oscuridad en sus corazones son capaces de escucharme y verme-

Gesticulando cada palabra, dándose notar un tono de furia. -YO soy el señor oscuro, el hechicero más poderoso y la más grande manifestación de maldad que hayas conocido- enfatizando a la vez con sus manos

-Yo no he hecho las reglas de esta dimensión...- -Pero debo aceptar que esta es algo...interesante- con un ligero tono sarcástico.

-No, no es cierto...no sé quien eres, ni sé cuáles son tus intenciones, pero...- dijo ella reácia a creer lo que el señor oscuro había revelado.

-Pero, ¿Qué?...no crees que la descendiente directa del Reino de la Luna sea capaz de sentir algo TAN humano como es el odio, ira o rencor- rápidamente quedó muy cerca de su rostro, dejándola petrificada de los nervios, al tenerlo tan cerca. –Pues déjame decirte qué es lo que sucede contigo Princesa de la Luna- Hizo una breve pausa para luego decir con un bajo tono de voz –Tú quieres matar a la Reina, por lo que te ha hecho...-

Los ojos azules de la rubia se abrieron de la sorpresa, aunque no podía mover ni uno de sus músculos, su cabeza dio unos leves movimientos de un lado a otro, negando rotundamente lo que el señor oscuro afirmaba. –Mientes...- dijo entre dientes, sin poder dejar de ver a los ojos al siniestro ser, un escalofrío recorrió su cuerpo al ver la macabra sonrisa de este acompañada de un forzada carcajada, alejándose un poco de ella.

-Oh vamos, querida. Todos tenemos algo de oscuridad en nuestros corazones esperando a emerger en cualquier momento, así sea una muy pequeña parte de este, sin importar lo qué hagas, una vez que este allí, esta seguirá creciendo cada vez más y más hasta consumirte por completo al igual que nosotros, al final de todo no somos tan diferentes...-

Serena permaneció estupefacta, le costaba asimilar todo lo que le había sucedido en tan solo instantes. Miles de pensamientos pasaron rápidamente por su mente, entre ellos lo sucedido desde el principio, Molly, lo sirvientes a quienes se enfrentaron, lo sucedido con Rei, inclusive con Mio y finalmente Darien. En ese momento tuvo la sensación de querer soltar unas lágrimas, pero no eran de triteza, más bien de amargura e impotencia. ¡Acaso el señor oscuro estaba en lo cierto?. Desde lo más profundo de su ser, un sentimiento que nunca antes había sentido con tal intentisidad había comenzado a crecer. Pero ¿Por qué ahora? Si ya antes se había enfrentado a tantos seres malignos, ¿Por qué esta vez era diferente? O acaso era algo que había guardado desde hace mucho tiempo, comenzando a tan corta edad algo tan importante como salvaguardar esta tierra, todos sus habitantes, su familia, sus amigos. ¿Por qué ella? ¿Por qué tanta responsabilidad a una niña llorona e inmadura como ella lo era? Cada vez que parecían alcanzar la paz, siempre otra amenaza surgía, causando un sufrimiento inolvidable en cada ocasión. "¿Por qué yo? ¿Por qué no puedo vivir en paz? ¿Cómo es que he sido capaz de hacer esto por tanto tiempo? ¿Qué he recibido a cambio? ¿Qué he ganado con esto? Mucho más sufrimiento..." Su mente se lleno de preguntas, cambiando la expresión de su rostro por una amargura. Algo que Rumpelstinskin parecía disfrutar de sobremanera, volviendo a decir algo. –Oh, no te preocupes querida. Afortunadamente, me tienes a mí- dijo soberbiamente –Yo puedo ayudarte a alcanzar lo que deseas, tu felicidad ¿No es así?... yo puedo hacer que todo lo que deseas se haga realidad, para mi no hay nada imposible...-

"¿Mi felicidad?" Se pregunto Serena, haciéndola volver a verlo, atenta a lo que él le diría.

-Lo que tienes que hacer es deshacerte de la Reina, ya que ella es la causante de todos tus males. Solo debes obtener su corazón y aplastarlo hasta volverlo polvo- dijo mientras imitaba la acción con sus manos- Y eso yo puedo concedértelo, puedo hacerlo aparecer en mis manos si así lo deseo...pero, bajo una "pequeña" condición, debes saber que yo por mis "favores", siempre pido algo a cambio. Nada imposible de obtener para ti, pues...- sus manos señalaron hacia el broche que ella llevaba en su pecho. –Sería una inigualable pieza para mi colección, por supuesto que hablo de lo que lleva dentro...- soltó una carcajada.

Mientras tanto, Serena tomo su broche con una de sus manos, como si pensará por unos momentos en hacer caso al pedido del hechicero quien esperaba una respuesta ansiosamente.

"Si...tal vez podría arreglarse todo, yo...solo quiero..." Su mente por un momento parecía ser acaparado por la oscuridad; un inminente deseo de acabar de una vez con todo. Si lo que el señor oscuro decía era cierto, podría acabar con la Reina sin que se desate un guerra de por medio, de lo contrario tal vez perdería mucho más al darse esta a cabo. Aceptar el trato de Rumplestinskin no parecía tan malo después de todo. Sin embargo ¿Podía confiar realmente en la palabra de aquel hechicero? ¿Por qué le estaba pidiendo su Cristal de Plata? Si de por sí ya era poderoso ¿Para que lo necesitaría? O había algo más detrás (Su rostro se mantuvo agachado, al estar ensimismada en sus pensamientos) ¿Qué debía hacer? Se decía a si misma sin encontrar respuesta alguna.

Derrepente sus ojos se dirigieron hacia un lado, donde pudo ver a Darién, quien permanecía acostado. Al verlo, no pudo evitar recordar sus mejores momentos juntos, a pesar de todo por lo que habían pasado, al final siempre lograban vencer cualquier adversidad, el amor que sentían se había fortalecido. Asi mismo la amistad con sus amigas, si no hubiera sido por el lazo tan fuerte que ellas tenián... "Si no hubiera sido por ellos...no pude haberlo logrado, no sola..." Poco a poco parecía que una pequeña luz dentro de sí se abría camino, en ese momento pudo darse cuenta de lo que necesitaba, no era la magia ni un trato, necesitaba de...ellos, sus amigos, su familia, él

-Y bien querida, ¿Qué dices?...- dijo él con cierta desesperación.

Seguidamente Serena levantó su rostro, mirando fijamente y muy decidida – ¡NO!-

-¿A qué te refieres, querida?- dijo pausadamente, conteniendo el enojo que sentía por la cortante respuesta de la rubia.

-Lo que escuchaste, no pienso hacer ningún trato contigo Rumpelstinskin- insistió ella mucho más segura de si misma. Provocando una mirada llena de ira en el señor oscuro, a tal punto que la cosas a su alrededor comenzaron a temblar, mientras que las velas parpadeaban rápidamente, dando la sensación de que se apagarían en cualquier momento.

A pesar de ello , Serena no se dejó intimidar, diciendo –Tu no me conoces, tampoco sabes por todo lo que he pasado, lo que sufrido. Y qué si eso causó cierto remordimiento en mi, talvez todos tengamos algo de oscuridad en nuestros corazones, pero solo si somos lo suficientemente fuertes podemos sobreponernos ante ello. No importa que tan doloroso llegue a ser, el poder estar a lado de los que amamos es lo que nos da la fortaleza para seguir, sin importar qué nunca nos daremos por vencidos-

**********************************************************************************************

Mientras tanto, al igual que Serena, parecía que alguien estaba lidiando con sus propios pensamientos llenos de remordimiento, se trataba de Mina, quien aún se encontraba en la ciudad luchando con cada espectro que se le aparecía en el camino, pero más haya de ello, el verdadero conflicto se encontraba en su interior, en cada golpe que asestaba descargaba la furia que llevaba consigo, perder a Takeru le había afectado demasiado, pero claro, a pesar de que siempre había sido un chica enamoradiza, esta vez había sido diferente ya que no era más una niña. Se encontraba muy cerca de ser un adulto, terminar la escuela y decidir lo que le depararía su futuro. Sin embargo desde que aceptó su destino como una guardiana del ancestral Milenio de Plata, nunca pudo disfrutar de la vida como ella hubiera querido.

"No encontrarás el amor en toda la eternidad. ¿Qué pasa? Deberías estar contenta, ya no sufrirás en decidir entre el amor o el deber" Aquellas palabaras se repetían una y otra vez en su mente, aquello que le había dicho el joven de cabello plateado, aunque a principio no lo había tomado en serio, era cierto.

Artemis observaba impotente lo que pasaba con Mina, era inminente el sufrimiento de su compañera, pero por más que había intentado reconfortarla ella no estaba dispuesta nisiquiera a escucharlo. En esos momentos ella se estaba enfrentando a un grupo de espectros que a pesar de superarla en cantidad, parecía tenerlo todo controlado. Esquivó ágilmente a uno de estos, fulminándolo de inmediato con la energía luminosa de su dedo índice, luego se dirigió al siguiente atrapándolo con su cadena hasta pulverizarlo. Antes de que pudiera reaccionar, otro de los espectros logró atacarla, haciéndola caer al suelo, los demás que quedaban aprovecharon para poder atraparla de los pies y las manos, impidiendo que pueda levantarse. -¡Suéltenme!- exclamó enojada, luchando por liberarse.

-¡Mina!- gritó Artemis corriendo hacia ella.

-¡No te acerques!- dijo ella, deteniéndose Artemis en seco.

-Estoy harto de ustedes...- dijo ella murmurando. Tal fue el enojo que sentía que le dio la suficiente fuerza para poder liberarse, con su índice apunto hacia los espectros, destruyéndolos inmediatamente. A pesar de que habían desaparecido, se mantuvo de rodillas y comenzó a golpear el piso con uno de sus puños. "¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué no puedo...?" se detuvo al sentir un punzante dolor de su mismo puño del cual el guante que llevaba se había rasgado en los nudillos, brotando hileras de sangre a la vez. Intentó aguantar el dolor que sentía, casi apunto de derramar lágrimas. -¿Por qué no puedo tener una vida normal? ¡Ser una guardiana, es una maldición! ¿Por qué tengo que seguir haciendo esto?- gritó con las fuerzas que le quedaban.

-Mina...- murmuró Artemis, corriendo hacia ella –Mina, detente por favor...te estás lastimando. Se que es doloroso para ti haberlo perdido, pero no puede seguir así, solo te harás más daño- mientras eso, ella se mantenía con mirada baja, sin decir nada. -¿Acaso no recuerdas que hay muchas personas que te estiman?, tu familia, las chicas, yo...- se acercó un poco más, intentando mirarla a los ojos. –Mina, hemos sido compañeros por un largo tiempo y hemos pasado por mucho también. Por favor, entiende...tú no estás sola-

Al decir eso, Mina levantó la mirada a ver a Artemis. –No estás sola, Mina...sin importar qué todos estaremos para apoyarte, vamos Mina...esto aún no ha terminado y tenemos que ser fuertes-

-Artemis...- Mina no pudo evitar verlo con cierta ternura. Se miraron fijamente por unos segundos, luego el saltó hacia ella, tomándolo en sus brazos, abrazándolo fuertemente, asimismo se destransformó, apreciándose nuevamente su vestimenta de civil.

***********************************************************************

-De ningúna manera caeré en tus juegos, tal vez Mio haya caído en la oscuridad, pero fue porque tú la tentaste, tú fuiste el causante de su muerte. ¿Cómo puedes ser tan cruel?- le reprochó Serena, sin importarle como él reaccionaría.

-Te arrepentirás de esto querida, tomaste la peor decisión. Si crees que será fácil vencer a la Reina, no lo creo. No tienes lo necesario, no a menos que aceptes pagar un precio de alguna u otra forma. Es más, no importa cuantás veces crees que nos hayan vencido, nosotros siempre regresaremos. Recuerdo mis palabras, Princesa de Luna, esto aún no ha acabado- exclamó furioso, desapareciendo en una oscura neblina rojiza. Apagándose a la vez todas las velas de la habitación dejándolo en completa oscuridad y silencio.

Serena permaneció quieta por un momento, necesitaba poder asimilar todo lo que le había sucedido; de cierta manera las palabras del señor oscuro la habían intrigado. ¿A qué se refiriría a que debía pagar un precio de alguna u otra forma? O acaso solo estaba intentando intimidarla.

Soltó un profundo suspiro, luego se proximó a donde se encontraba Darien y se puso de rodillas; lo miró dulcemente y acarició su mejilla. –Buscaré la forma de recuperar tu corazón...- "No puedo darme por vencida, cuando en estos momentos más me necesitan" Se puso de pie y cerró de los ojos para poder concentrare, a la vez tomó su broche y dijo –Chicas...chicas-

Aquella voz fue escuchada por todas ellas, estando algo sorprendidas.

-... espero que me estén escuchando. Sé que tal vez en estos momentos todas estén confundidas o asustadas por lo que nos ha sucedido. Pero en este momento las necesito, todos nos necesitan. Hemos pasado por mucho juntas, hemos amado, hemos sufrido o tal vez hemos perdido algo muy preciado, pero no podemos darnos por vencidas, todo lo que hemos vivido juntas nos ha hecho más fuertes. No están solas chicas, aquí estamos todas. El mundo se encuentra en peligro y somos las únicas que podemos detenerlo, no puedo hacer esto solas, chicas...por favor.

Cada una por su lado, escuchó atentamente lo que Serena le había dicho, a pesar de que ellas habían sido afectadas por lo sucedido al igual que su Princesa, sabían que ella estaba en lo correcto, no podían dejarse vencer fácilmente, el mundo las necesitaba más que nunca y la única forma de poder ser felices es luchar para alcanzarlo. Todas se pusieron de pie y levantaron sus manos, sosteniendo sus plumas de transformación.

-

¡Eternal Sailor Moon...!-

-¡Por el poder del Cristal de Marte!-

-¡Por el poder del Cristal de Mercurio!-

-¡Por el poder del Cristal de Júpiter!-

-¡Por el Poder del Cristal de Venus!-

-¡TRANSFORMACIÓN!-

Rápidamente salieron de sus hogares, decididas a poder vencer aquella amenaza, sin importar lo demás.

-¡Hum! Interesante, así que...ya están de vuelta- rió forzadamente la Reina de Corazones. –Muy bien, comencemos...ya saben que hacer- dijo imperativamente a sus sirvientes que se encontraban frente a ella reverenciándola.

-Si, su majestad- respondieron al unísono desapareciendo de inmediato.

-Esto se pondrá interesante, aquí te estaré esperando, Sailor Moon-

Cada una de las chicas se dirigieron rápidamente hacia donde se concentraba la energía maligna que emitía la guarida de la Reina, la cual desde lejos podía observarse un gran campo de energía que lo rodeaba. Sin embargo las cuatro guardianas fueron interrumpidas bruscamente por los sirvientes de la Reina.

Kuroba apareció frente a Sailor Mars, levitando a unos metros del suelo. -¿A dónde crees que vas? Si quieras llegar allá, tendrás que pasar sobre mi...-

Badai apareció frente a Júpiter junto con sus espectros bufones. –Gusto de verte de nuevo, esta vez no escaparás- dijo, apuntándole con una daga.

Malvat permaneció quieta en su característica posición, mientras observaba fijamente a Sailor Mercury, quien por un momento se sintió intimidad por su presencia, aunque intentaba demostrar lo contrario.

Rubí permaneció en silencio y cruzada de brazos, con una mirada llena de arrogancia. Mientras que Sailor Venus la miró fijamente, preparada para empezar a pelear de una buena vez.

Sailor Moon era la única que había logrado llegar más cerca de aquel campo de energía, al estar más cerca pudo ver con detenimiento que entre aquella niebla espesa se apreciaba la silueta de un gran castillo. Quizo acercarse mucho más, pero fue impedida por una gran multitud de espectros que la rodearon rápidamente. Ella se puso a la defensiva, posicionando su báculo frente a ella.

Podría decirse que esta era la más grande prueba que tal vez las chicas deberían enfrentar después de la batalla con Galaxia. Estaba en sus manos salvar al mundo de la eterna oscuridad propagada por la Reina de Corazones, ¿Serán las chicas capaces de vencer a sus adversarios y salir vivas en el intento? ¿Podrá Sailor Moon detener a la Reina antes de que sea demasiado tarde? ¿O acaso vencerán aquella oscuridad, pagando un precio?
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Sailor R el Dom Mar 04, 2018 12:59 am

Guerrea de fuego
Capítulo XXVIII

-Y bien, ¿Qué esperas?-dijo desafiante aquel sirviente, que tenía como contrincante a la guerrera del fuego. -Me cuesta creer que hayas sido capaz de acabar con uno de nuestros mejores soldados del Reino - dijo mientras se elevaba levemente del suelo. La guerrera solo lo observó detenidamente lista para atacar.

-Veamos, entonces...- Kuroba se impulsó velozmente hacia Mars,lanzando una esfera de energía. Ella la esquivó ágilmente, posicionando sus manos para lanzar una llamarada. Sin embargo segundos después, él había desaparecido, dejándola desconcertada. -¿Qué?- exclamó.
De pronto este apareció detrás de ella golpeándola por la espalda con una esfera de energía nuevamente. Esto la hizo caer fuertemente unos metros más adelante. Aquel golpe la había aturdido lo suficiente para impedir que pueda levantarse rápidamente.
-En serio creí que darías más pelea, acaso son tan débiles las guardianas de este mundo- dijo con un tono sarcástico mostrando una maquiavélica sonrisa en sus labios.

-Cállate...-dijo entre dientes la guerrera levantándose, cerró los ojos y junto las palmas de sus manos, en posición de meditación. Aquella acción dejó algo perplejo a Kuroba -¿Qué pretendes?- dijo mientras se acercaba con velocidad a atacarla, pero entonces a solo estar a centímetros de ella, abrió los ojos de inmediato esquivándolo fácilmente, aprovechando que este no podía detenerse le lanzó una saeta de fuego, rozándole uno de sus hombros. -¡Demonios!- exclamó enojado al notar la quemadura en su brazo. Enfurecido, estiró ambas manos y lanzó repetidas veces esferas de energía contra Mars, quien tuvo que esquivar estas rápidamente, generando una gran nube de humo alrededor de ella. Esto aprovechó Kuroba para poder atacarla sorpresivamente con un golpe directo, lo cual hizo que la guardiana se estrellara contra la vitrina de una tienda.

El vidrio se había esparcido por todas partes incluyendo donde yacía ella, causándole pequeños cortes en varias partes de su cuerpo de las cuales corrían pequeños hilos de sangre. Había perdido por un momento el conocimiento,pero al despertar, un agudo dolor atravesó su cuerpo, apenas podía ver lo que tenía alrededor ya que un lado de su rostro tenía cortes en la frente y otro atravesaba su ojo izquierdo. Se levantó lentamente hasta quedar de rodillas, poco a poco comenzó a recobrar la visión, a la vez examinaba su rostro mediante el tacto al sentir un agudo ardor en este. Hasta que finalmente pudo ver su reflejo, sintió un escalofrío. No podía creer lo que estaba viendo, más allá del estado en el que se encontraba, pensaba que, a pesar de sus esfuerzos no parecía ser suficiente para detener a aquel sirviente de la Reina, aquella que le había hecho sufrir tanto, obligándola a dañar a sus amigas como si fuera una marioneta desechable; de igual manera había hecho con Mio, a quién no dudo en asesinar fríamente al ser un estorbo para ella.

Respiró hondo y cerró los ojos -Esto es por ustedes...- se dijo así misma, pesando en sus amigas.

Mientras tanto, desde el exterior Kuroba supuso que se había desecho finalmente de ella. Orgullosamente dijo -Será mejor no dejar rastros de su existencia, esto fue demasiado fácil...- levantó una de sus manos. Pero entonces, algo lo detuvo, una gran llamarada de fuego fue directo hacia él. -¡Pero qué ... !- exclamó, por poco y aquella llamarada lo alcanzaba; no siendo suficiente, saetas de fuego lo acorralaban una y otra vez.

Kuroba contraatacó con esferas de energía, a lo cual Mars respondió con aros de fuego. Este fue tras ella para atacarla directamente; la guardiana hacía su mejor esfuerzo para detenerlo, de un momento a otro la atrapó fuertemente y comenzó a asfixiarla. -Suficiente, de ninguna dejaré que llegues hacia donde se encuentra la Reina, ¿Por qué no te rindes?, tal vez ella te perdone la vida a cambio de que entregues a tu Princesa-

-...nunca...- dijo ella con dificultad. Invocó el fuego en sus manos, quemando los brazos de su contrincante, al menos lo suficiente para liberarse.

-¡Agh, maldita!- gritó airado.

La guerrera nuevamente utilizó sus poderes de fuego, pero el soldado esta vez llamó refuerzos, -¡Sombras, vengan a mí!- Seres sombríos salieron desde las entrañas del castillo que se encontraba en el centro de la ciudad, arrastrándose por las suelos hasta llegar a donde se encontraban ellos dos.

Sailor Mars inmovilizaba a los que podía con pergaminos junto con sus característicos aros de fuego. Cada vez aparecían más, Kuroba observaba detenidamente mientras que aquellas sombras atraparon a la guerrera tomándola por los pies, impidiendo que pueda moverse. Intentó liberarse pero cada vez aparecían más y más, formándose una masa oscura y amorfa alrededor de ella.

-¡Hum! Qué lástima que debía terminar así...- dijo, tomando con delicadeza su mejilla, aunque ella se alejó bruscamente. -Por que no me muestras ese, hermoso corazón...- atravesó el pecho de la guerrera para arrancarle el corazón, no obstante algo lo hizo titubear -¿Qué?- dijo, perplejo.

La guerrera soltó una risilla -¿Qué acaso no te dijeron que no debes llevar tu corazón a una batalla?- en ese instante liberó sus manos de aquellas sombras, con una de estas tomó a Kuroba por el cuello y exclamó -Fuego sagrado de Marte- provocando intensas llamaradas de fuego que destruyeron a las sombras que la rodeaban y a la vez envolvió por completo al sirviente hasta volverlo cenizas.

Una vez eliminado por completo, permaneció en silencio después de aquel ataque, exhausta por el poder que había desatado cayó de rodillas, quedando por completo sumida en sus pensamientos.

CONTINUARÁ
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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

Mensaje por Sailor R el Dom Mar 04, 2018 1:00 am

Guerrea del Trueno
Capítulo XVIX

Unas densas nubes cubrían el cielo impidiendo luna poder iluminar aquella noche, la ciudad se encontraba vacía y en silencio, del cual ligeras corrientes de viento atravesaban la ciudad dando la sensación de lograr escuchar un lúgrube silbido.

Los faroles de luz eran los únicos que lograban iluminar las calle, sin considerar los contantes parpadeos de varios de estos, pareciendo que se iban a apagar en cualquier momento. Sailor Júpiter se mantuvo quieta en el medio de una calle, observando detenidamente una de las esquinas. -Sé que estás allí, aparece de una buena vez-dijo firmemente sin quitar la vista de aquella dirección. Lo postes de luz que rodeaban la calle comenzaron a parpadear con mayor intensidad. Una silueta tenue se acercaba de entre las sombras. -Me da gusto verte, guerrera del trueno- exclamó, seguido de una bufona risilla.

La guerrera se puso en posición de ataque al ver que las luces parpadeaban violentamente, favoreciendo a Badai para que pueda movilizarse sin ser vista. -Suficiente de juegos- exclamó la guerrera lanzando una ráfaga de truenos a todas direcciones. Sin embargo, estos no parecieron haberle dado a su oponente; por un instante las luces se apagaron, seguidamente la guerrera sintió que la golpearon por la espalda haciéndola caer fuertemente contra el piso - ¡Ups, mira por donde caminas! - dijo Badai burlonamente.

Las luces volvieron; Júpiter trato de levantarse rápidamente, pero se percató que no podía mover los pies. Al bajar la mirada pudo ver unas sombras, que emanaban del suelo, la tomaban de los pies fuertemente. -Demonios- dijo entre dientes, tratando de zafarse. Pero al hacer eso más sombras aparecían y trataban de clavarse en sus piernas. - ¡No!, quítense...- dijo, emanando rayos de entre sus manos.

Una risa histérica la distrajo, se percató que Badai se acercaba velozmente hacia ella con una daga, intentando apuñalarla. Afortunadamente Júpiter pudo detenerla, pero Badai no se daba por vencida, forcejeando ferozmente con ella y a la vez sacando una daga más, clavándosela en la pierna derecha. Júpiter gritó de dolor, aprovechándo Badai para poder contraatacar con la otra daga con la que intentaba atravesar el pecho de su contrincante. -Ahora verás...- dijo la guerrera del trueno entre dientes, sintiendo aún el punzante dolor en su pierna. De la mano con la cual evitaba que Badai la apuñará despidió rayos de energía, expulsandola de inmediato.

- ¡Ah!!! ¿Cómo te atreves? - gritó Badai, sosteniendo su mano que lucía con quemaduras. Permaneciendo de rodillas y adolorida.

Júpiter aprovecho el momento para sarcarse la daga que aún tenía en la pierna, la cual no había dejaba de sangrar. Se la arranco sin ver que tan grave era la herida, mordiendo su labio inferior hasta casi hacerlo sangrar para no gritar por el agudo dolor que este le producía.

- ¡Vayan por ella, acábenla!- exclamó Badai enfurecida.

Unas sombras de formas semihumana se dirijieron directamente hacia Júpiter, esta tuvo que contratacar lanzando un remolino de hojas de energía. -¡Ataque de hoja de Júpiter!- gritó. Algunas de las sombras se despedazaron parcialmente, mientras que otras aún se mantenían en pie. Júpiter tuvo que esquivar los ataques de estos, a pesar de las punzadas que sentía aún en su pierna.

Mientras tanto, Badai mantenía su distancia.De pronto comenzó a escuchar una voz(llena de ira) su cabeza.

¿Qué estás esperando? Acaba de una buena vez con ella...¡Es una orden!!

-Ehm, si...si mi Reina...-murmuró, a la vez sintiendo una fuerte presión en el pecho. Se levantó con cierta pesadez en el cuerpo, como si una marioneta fuera puesta en movimiento.

Sailor Júpiter siguió luchando contra los espectros, observando de reojo lo que le sucedía a Badai. De pronto las sombras desaparecieron; siendo esta vez ella la que se dispuso a atacarla, lanzándole dagas , la guerrera trató de esquivarlas lo más ágil que podía; mientras tanto el cielo comenzó a nublarse cada vez más, escuchándose a la vez un abrupto crujir?(truenos)

-¡No tiene por que escuchar a esa bruja, Badai!- exclamó Júpiter, haciéndole una llave, dejándola inmóvil.

-¡Que no vez que solo te está utilizando! Cuando ya no te necesite, se deshará de ti- continuo diciendo.

-No eres nadie, para hablar así de mi Reina- dijo Badai, forcejeando para liberarse. Apareciendo una daga en una de sus manos, atacó a la guerrera cortando uno de sus brazos. Lo cual le obligó a separarse.

Una vez libre, hizo aparecer una serie de cuchillas suspendidas en en aire. -Bien, acábenla...- al decir eso, estas se dirigieron velozmente en dirección a Júpiter. Siguiéndola como si fuera un blanco, sin importar a donde vaya, estas la seguían.

Badai reía histericamente, complacida por lo que veía.

"¿Qué hago?" "Estas cosas no dejarán de seguirme " Se dijo así misma. Sus piernas comenzaban a cansarse, volviéndose más pesada con cada paso que daba. "Ya sé" Se dio media vuelta ágilmente y corrió esta vez en dirección a Badai.

-¿Qué?-exclamó Badai, alarmada. Pensando en huir rápidamente.

-A no, no te irás...- al decir eso, rayos corrieron hacia Badai, impidiéndole que pueda moverse . La guerrera dio una voltereta, aterrizando detrás de ella y atrapándola por la espalda. -¡Deténlos!-exclamó

Badai aterrorizada grito -¡Alto!!- deteniendo las cuchillas a solo centímetros de ella y cayeron.

La sirvienta de la Reina golpeó a la guerrera para que la soltará. -¡Tú, como te atreves!!!- dijo, en cierto tono de rabieta.

Júpiter aún exhausta -Entonces, qué esperas...mátame ya, ¿No es eso lo que quieres?-

-Pero, pero...es justo lo que intento hac...- exclamó refunfuñando.

-Estoy harta de estas peleas, lo que sea que quiera hacer esa bruja, mis amigas y yo nos ocuparemos de ella...podemos liberarte-

-¿De qué hablas?...solo intentas deshacerme ¿No es así?- dijo Badai con cierto nerviosismo,viendo hacia el cielo como los truenos se intensificaban cada vez más y más.

-¡Cuidado!- exclamó Júpiter al ver que uno de los rayos iba a caerle a Badai. Sin pensarlo, se abalanzó hacia ella, salvándola.

-Pero, pero...¿Qué haces? ¿Por qué me salvaste?-

-Yo...no sé, pensé que esta tormenta la estaba provocando yo...pero-se detuvo al ver que Badai tenía una mirada de horror y se tapaba los oídos, estando ya de pie.

¿Qué estás haciendo? ¡Por qué no has acabado con ella! ¡Te atreves a desobedecer mis ordenes!

-No, mi señora...es qué...- decía entre murmullos.

La guerrera del trueno se encontraba perpleja por lo que veía, luego intentó acercársele cuidadosamente...

A solo unos metros, algunas de las cuchillas que yacían en el suelo, comenzaron a vibrar, hasta que se elevaron apuntando en dirección a la guerrera, como si estas fueran manipuladas por alguien más, salieron despedidas hacia ella, sin que esta pueda percatarse a tiempo, sino más bien Badai, quien por un impulso que ni ella misma comprendió , empujo a la guerrera.Quedando ella justo donde las cuchillas iban dirigidas.

Sailor Júpiter quedó horrorizada por lo que presenció, dando un grito ahogado. Las cuchillas atravesaron gran parte de su pecho y estómago , con una expresión de horror en su rostro, se desplomó boca abajo. Júpiter apartó su vista, no podía soportar ver más aquella escena.

Era un hecho que la Reina tenía que ver algo no esto, como también se preguntaba que tan cruel podía llegar a ser esta para lograr lo que quiere. Sumida en sus pensamientos, no se percato que había alguien muy cerca de ella, escondido entre las sombras de una calle. -Hum! Supongo que se lo merecía...-expresó para sí mismo acompañada por una risilla.-Supongo que tus sirvientes no son tan fieles como esperabas, ¿No es así?...- dijo nuevamente,riendo burlonamContinuará...ente.

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Re: [Sailor Moon][Sailor Moon y La Reina de Corazones]*ACTUALIZADO*

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